La terapia con canes a los que ayudan a encontrar un hogar les ayuda a mejorar su comunicación social y emocional
13 feb 2022 . Actualizado a las 00:49 h.El mejor amigo del hombre es también el compañero de terapia de 37 niños y jóvenes de Baiona. Participan en Vincúlate, un proyecto de la Concejalía de Servicios Sociales que impulsa su empoderamiento a través de la terapia con perros abandonados. «El programa aumenta su confianza ayudándoles a mejorar sus capacidades sociales y de comunicación, porque al ayudar a los animales adquieren herramientas saludables propias para crecer», indica la concejala Concepción Vara.
El proyecto arrancó en plena pandemia y los resultados son tan positivos que, además de tener que ampliar el número de plazas, hay lista de espera para poder participar. «La terapia les ayuda a reconocer sus propias emociones vinculadas a la autoimagen, la autoestima y la confianza en sí mismos», destaca Concepción Vara. El proyecto propone que apadrinen a un perro, lo entrenen y lo acompañen en el proceso de acogida o adopción por una familia y durante este camino, en paralelo y mediante el desarrollo de un programa de actividades, los menores trabajan su inteligencia y comunicación emocional.
«Si un niño consigue que un perro pierda el miedo o sea menos agresivo, su trabajo se va a reflejar en sus propias emociones. Se identifican con los problemas de los perros y se involucran en su recuperación, que a la vez es la suya», explica Olalla Vergara, experta en terapia asistida con animales.
La fundadora de ADA, entidad destinada a las intervenciones asistidas con animales y la mejora de la calidad de vida de las personas a través de su relación con un entorno natural, está al frente del trabajo terapéutico.
Entre abril y diciembre participaron en el programa 30 menores que además consiguieron que siete de los diez perros de la protectora Os Palleiros con los que trabajaron durante todos esos meses fueran adoptados, convirtiéndolos en activistas de su propio cambio. «Los perros no juzgan a los chicos, solo los motivan. Crean un vínculo especial y vienen felices para trabajar con ellos», apunta Vergara. La demanda es tal que ampliaron a 37 plazas el nuevo grupo, cuya actividad arranca este mes.
Es un trabajo multidisciplinar que involucra a varias administraciones. El departamento de etología de la Facultad de Veterinaria de Lugo selecciona a los perros en la protectora «porque se eligen con características específicas relacionadas con las necesidades que tengan que trabajar los chicos», indica Vergara. Los participantes hacen el entrenamiento básico de los perros preparándolos para fomentar su adopción. «Es una intervención tutelada y dirigida, con un programa de objetivos y un fin terapéutico», apunta Olalla Vergara.
Este año se amplió la edad para que pudieran continuar con su trabajo los mayores, así que participan niños desde los cuatro años hasta jóvenes de 18. Todos ellos han sido derivados a su vez desde Servicios Sociales y los equipos de orientación de los centros escolares del municipio. Las sesiones son los martes y los jueves, con actividades en las que comparten tiempo, espacio y objetivos con otros jóvenes de su edad y en distintos espacios.