La circulación en la avenida de Samil se está produciendo sin apelotonamientos, en unas jornadas en las que se están incorporando avisos en la acera sobre la necesidad del distanciamiento
15 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.A medida que avanzaba la tarde soleada de ayer, los transeúntes se iban percatando de las nuevas señales que decoran (y alertan de una nueva realidad) la acera de la avenida de Samil. «Recórdante que estamos nun momento diferente e axúdante a non baixar a garda», afirma María Méndez, vecina de Baiona.
A partir de las cinco de la tarde la playa empieza a llenarse. Javier López, camarero del restaurante San Remo, afirma que en estos días «no hay mucha aglomeración» y que la afluencia de paseantes aumenta, sobre todo, hacia las 19.00 horas.
Adriana Camacho, propietaria del quiosco número 6, coincide con Javier en que en las últimas jornadas no se han producido apelotonamientos. Para ella, las nuevas normas de seguridad sirven para que las personas «estén más atentas de que deben cumplir las normas». No obstante, Adriana, como dueña de un local a pie de playa, admite que hay personas que «pasan de todo» y atribuye este comportamiento, sobre todo, a los más jóvenes. Desde que ha puesto en marcha su local, casi todos sus clientes son del área de Vigo. También su hijo Andreu, de siete años y medio, tiene una opinión muy formada acerca de estas nuevas señales que se encuentran por el paseo: «Para contagiarnos debemos estar muy separados».
Pablo Giráldez, un joven de 16 años del barrio de Casablanca, afirma que «las señales están muy bien», solo espera que «la gente se fije en ellas». Aunque el día de ayer haya sido tranquilo, Pablo asegura que en las últimas semanas ha habido «bastante más gente que ahora».
Keyla Iglesias, una estudiante del IES San Paio, no es tan optimista respecto al cumplimiento de las normas: «Sí hay gente que les hace caso, pero los jóvenes pasan bastante», asegura.
Ayer por la tarde la iniciativa funcionaba. No había grandes aglomeraciones, solamente grupos de familiares y amigos que disfrutaban de una tarde de sol con vistas a las islas Cíes. Las distancias se respetaron en el paseo. Otra cosa es la mascarilla. La normativa obliga a llevarla siempre que no sea posible mantener la distancia. No siempre es posible, pero muchos no la llevan.