«Mi premio es el cariño de la gente»

El futuro hijo adoptivo dice que los 30 años que ejerció en Baiona fueron «un tiempo extraordinario»


baiona / la voz

Treinta años de dedicación a la medicina en Baiona se verán recompensados ahora con el nombramiento de hijo adoptivo de la villa. El doctor Lorenzo Pousa (Beade, Ourense, 1956) afirma que se siente «contento y orgulloso» por este nombramiento, que acepta «para no despreciar a las personas lo propusieron, porque por mí mismo probablemente lo hubiera rechazado, dado que no soy partidario de este tipo de cosas».

Un problema de salud le ha obligado a cambiar de destino y desde hace meses presta su servicio por las tardes en el centro de salud del Casco Vello de Vigo. «Tuve que irme de Baiona porque no puedo estar al cien por cien. Por ejemplo, no puedo hacer servicio de ambulancias y otras cosas muy necesarias», explica. Pousa cierra una etapa en la que se ganó el afecto de los vecinos y tuvo mucho que ver con las mejoras que ha experimentado la sanidad pública en el municipio.

Su criterio profesional influyó para que las autoridades tomaran conciencia de la necesidad de construir el centro de salud de Os Tendales. Atrás quedaron aquellos tiempos en los que la atención sanitaria se prestaba en un piso sin ascensor de la Casa del Mar, en la calle Alférez Barreiro. Muchas veces había que atender a los pacientes en la calle porque no podían subir las escaleras. «Ahora tenemos un espacio digno, francamente bueno, la gente está cómoda y se puede atender a un mayor número de pacientes sin tanto problema», valora.

Pousa ha sido un hombre generoso con Baiona y posiblemente su actitud filantrópica ha motivado la iniciativa popular que activará dentro de poco tiempo el protocolo de honores y distinciones del Concello.

Las primeras ecografías que empezaron a hacerse en Baiona fueron posibles gracias al aparato que donó al centro de salud después de que clausurara su consulta privada. El servicio no era obligatorio, pero lo puso en marcha para toda la comarca de O Val Miñor y Oia. Formó al personal médico para utilizarlo y, posteriormente, el Sergas aumentó la dotación de medios. «Hubo períodos en los que llegamos a hacer 60 ecografías semanales», recuerda. Diagnósticos realizados a tiempo permitieron salvar muchas vidas. También fue uno de los ideólogos de los congresos internacionales de la dieta atlántica.

Lorenzo Pousa es un intelectual que confiesa su pasión por las humanidades y por los libros de historia, filosofía y literatura. «Yo creo que a la medicina llegué casi de casualidad, casi como un juego, intentando saber lo que era el ser humano», afirma.

Se declara seguidor de Spinoza y admirador de Roberto Novoa Santos, «uno de los mejores científicos que hubo en Galicia». Cuando se prejubile dentro de dos años, tendrá tiempo para seguir investigando y, si la salud se lo permite, tocando el clarinete y el piano.

Reconoce el mérito de los grandes científicos que han hecho que la medicina avance, pero reivindica el papel de «la persona que está al lado de la gente que sufre para aplicar ese remedio». Y ahí Lorenzo Pousa ha centrado su vocación médica. Baiona le premiará por ello. «Agradezco mucho el premio, pero pienso que todos tienen algo de justo y mucho de injusto, porque hay mucha gente que lo merece y nunca se lo van a dar. No lo desprecio, pero mi mayor premio es el cariño de la gente», asegura.

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