Creer para poder

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

BAIONA

Esta bitácora nace en Baiona. La cristalera del salón que me acoge enmarca un paisaje increíble. Un arco iris inmenso abraza la ría y pone magia en este lugar de contrastes. Nada, ni siquiera las bateas, tan prosaicas, rompe la armonía de un entorno cuya imagen quiero guardar para vivir las horas en las que la realidad me estropea cualquier intento de disfrute. Con ese recuerdo en la primera página de este diario de sensaciones busco otros motivos al margen de la naturaleza -que, con tanta generosidad, regala cientos de lugares en los que la belleza lo envuelve todo- que me ayuden a creer que nada es imposible cuando existen personas movidas por la férrea voluntad de cambiar las cosas, cada una en la medida de sus posibilidades, que crecen exponencialmente en función de la fe que se ponga en el intento. Mi primer encuentro es con la imagen de Nadal. Un Rafa con la inmensa fuerza de quien cree en si mismo como motor fundamental para superar sus problemas, y le doy las gracias por ser como es. Y, ya en la serenidad del atardecer, mi segundo encuentro es con Francisco, el papa que tiene la bipolaridad de un párroco vocacional, que se encontró con que su parroquia, de pronto, era el mundo y se puso a buscar dónde y cómo era necesaria su presencia, su palabra o su inmensa autoridad moral (esta valoración es personal) para conseguir que millones de seres humanos levanten la mirada de sus asuntos y se pongan a pensar en cómo ayudar a que un solo niño, hombre o mujer encuentre remedio a su dolor. Pero para poder hay que creer que es posible superar la reducción de esta tarea a una ayuda material. El mundo necesita dirigentes con autoridad moral. Buscarlos es urgente obligación ciudadana?