El motor de la desesperación

Tania Alonso BAIONA/LA VOZ.

BAIONA

Durante los meses de verano, Baiona se convierte en un hervidero de coches y los propios vecinos no encuentran plaza

23 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Veinte minutos buscando un sitio donde aparcar le han parecido suficientes a Paco Albenela, que ha optado por dejar su vehículo en un párking. Esta es la situación que muchos se encuentran al llegar a Baiona en coche: no hay donde aparcar de manera gratuita.

A pesar de que es miércoles, las plazas de estacionamiento en superficie escasean y no hace falta buscar con detenimiento para descubrir que los más osados optan por dejar sus vehículos en rotondas, zonas amarillas, cebreados, sobre las aceras... Una situación que se agrava en la Real Villa durante los fines de semana del verano.

Gema Lara ha dejado su vehículo delante de la entrada de una vivienda. «No está aparcado, solo lo he dejado ahí un rato», explica mientras juega con sus hijos en el parque al mismo tiempo en que no le quita ojo al coche. La otra opción hubiese sido pagar un párking para poder llevar a su familia a los columpios.

En Baiona existen dos aparcamiento subterráneos, uno junto a la fortaleza y otro a lado del campo de fútbol. En conjunto suman más de 1.200 plazas, pero durante algunos fines de semana de agosto, el letrero indica que están llenos. Estos lugares son empleados durante época estival por los propios vecinos de Baiona que ven como su plaza al aire libre ha sido ocupada por otras cuatro ruedas propiedad de algún turista. Por esta razón, el Geqpark deja unas 150 plazas para uso de residentes que pagarán por mes, a partir de agosto, cerca de 50 euros. En el sótano tienen además 400 plazas de garaje en alquiler, pero no han triunfado y tienen ocupadas unas 30.

En época de crisis, dejar el vehículo a cubierto se hace notar en el bolsillo: «Son muy caros. Hoy he dejado el coche en el párking porque tenía prisa, pero normalmente trato de buscar sitio», cuenta Julio Martín, que pagará 1,55 euros por la primera hora y 1,20 las restantes. A su entender, lo que haría falta es adecuar una explanada para el aparcamiento libre en superficie.

A este respecto, el jefe de policía de Baiona, Pedro Alonso, explica que la humanización de las calles tiene como consecuencia la eliminación de lugares que antes estaban reservados a los coches. Añade que los párkings son el lugar adecuado para dejar los vehículos y que «é difícil darlles cabida a todos debido a cantidade de visitantes que recibimos».