El vino de O Condado ya es de museo

La inversión en las cuevas del castillo de doña Urraca supera el medio millón de euros


salvaterra / la voz

Era la asignatura pendiente del vino de O Condado del Tea, una de las cinco subzonas del albariño de las Rías Baixas. Desde ayer cuenta con su propio espacio en el castillo de doña Urraca de Salvaterra de Miño para dar a conocer y ensalzar todo lo que tiene que ver con la producción de estos caldos. De su existencia en esa fortaleza de los siglos X y XI no solo se va a beneficiar la capital histórica de O Condado, sino también As Neves, Arbo, Crecente, Salceda, Ponteareas y parte de A Cañiza, Tui y Mos, municipios en los que se cultiva este tipo de uva.

El museo, para el que se han barajado diferentes nombres, fue inaugurado ayer por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, al ser la comunidad autónoma la que aportó los fondos para su creación. En una primera fase fueron 300.000 euros, a los que se sumaron posteriormente 270.000 con el fin de dar el último impulso al proyecto.

Previamente a la inauguración las puertas del museo se abrieron a los vecinos de Salvaterra en grupos de quince personas mayores de 18 años para hacerles llegar la importancia del vino y la viticultura en su municipio y en el resto de la comarca, no solo a nivel económico, sino también cultural e histórico.

Los inicios del proyecto no estuvieron exentos de polémica al rechazar su ubicación en el castillo los grupos de la oposición y algunas asociaciones del municipio. Defendían que las que son conocidas como cuevas de doña Urraca siempre fueron un espacio para uso colectivo. El gobierno municipal respondió que existen espacios suficientes en el municipio para todo tipo de actividades, como es el propio Concello o la casa de cultura.

Jesús Díaz Jubete, director creativo de Proasur

«Refleja la tradición y la viticultura del futuro»

El diseño del museo ha corrido a cargo de Proasur, empresa encargada también de la dirección museográfica y con una larga experiencia en la creación de este tipo de espacios en otra regiones vitivinícolas de España, como La Rioja, Ribera del Duero, Cariñena, Valdepeñas... De la dirección escenográfica se encargó Jesús Díaz Jubete, director creativo. «Lo primero que nos planteó el museo fueron dos cosas: integrar un contenedor impresionante poniendo en valor el edificio y dar un homenaje al vino Rías Baixas de esta subzona. No lo vamos a descubrir, pero siempre está bien su puesta en valor», explica. Al ser un edificio histórico suponía una serie de condicionantes de respeto y adaptación que fue necesario tener en cuenta. En la primera de las dos plantas, situada a nivel de calle, se desarrolló todo el tema de la viticultura, cómo es el cultivo y sus peculiaridades hasta acabar con la vendimia. La planta inferior cubre lo relacionado con la enología, el proceso de elaboración del vino. «Son dos ambientes diferentes. Uno de homenaje a los viticultores con introducción de lo que es el vino, y otro ambientado en una bodega tradicional en el que también se refleja la proyección de futuro con las nuevas tecnologías y una serie de interacciones como olores, sensaciones... Refleja las bodegas existentes y la viticultura del futuro. Es muy didáctico, con muchos recursos expositivos y muy divulgativo», apunta.

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