Los escolares guardeses dieron ayer una lección magistral sobre administración local y los tópicos que protagonizan los principales discursos de sus dirigentes
06 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Sólo hay algo más difícil que decirle a un niño que no y es hacerlo cuando se sabe de antemano que tienen razón.
Así las cosas, los escolares de A Guarda se lo han puesto bien difícil a los políticos. No sólo le han dado un buen repaso a las asignaturas pendientes en el municipio sino que han demostrado dominar a la perfección la retórica habitual del juego de los que rigen los asuntos públicos. Ayer se convirtieron en miembros de la corporación por un día para celebrar un pleno y, tanto por el contenido, como el desarrollo, fue una sesión extraordinaria.
No precisamente por la edad de los pequeños corporativos, sino porque elaboraron un orden del día repleto de prioridades y todas se aprobaron por unanimidad.
Por otra parte, y de forma subliminal, dejaron entrever que los políticos deben repasar su manido argot para desterrar esos tópicos que los escolares manejaron con maestría en su debate. «Los técnicos estudiarán la propuesta», «terémolo en conta», «tentarase darlle salida a ese asunto», «o Goberno xa está a estudar o tema», compusieron una retahíla del debate plenario que, con seguridad, los políticos presentes en la sala tacharán de su libro de estilo.
Tampoco son válidas en esta ocasión ya que el gobierno local se había comprometido con anterioridad a «ter en conta» las propuestas aprobadas que sean viables para «tentar darlles salida». El alcalde, que siguió en directo el transcurso de la sesión, no empleó ninguna de estas frases en su intervención final, máxime por su condición de maestro y aseguró que «imos darlle contido aos puntos aprobados para tentar realizalos».
Habida cuenta de que no hay mejor político que un niño, ciñéndose a su significado como «habilidad para tratar a la gente o dirigir un asunto», la corporación electa tendrá que rendir cuentas ante la crítica más implacable. Además, el pleno aprobó acuerdos «para mellorar a calidade de vida dos vecinos» y, ante eso, no hay muchos argumentos posibles.