Miles de personas degustaron ayer en A Guarda el preciado marisco en menús de 2.500 pesetas
01 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Mucho calor. Treinta grados. A esta temperatura recibió ayer A Guarda a los devotos de la langosta, el manjar por excelencia de esta localidad de O Baixo Miño que ayer vivió su gran cita gastronómica del año. Fueron miles de personas las que, pese al calor o aprovechándolo, se acercaron hasta la localidad fronteriza. Asistieron personas de distintas localidades de la provincia de Pontevedra y también familias de Ourense que son ya habituales en esta cita gastronómica. Cerca de 1.500 raciones de langosta, a la plancha o cocida, servida con varias salsas en un menú que costaba 2.500 pesetas, intentaron saciar a los visitantes con este marisco de precio prohibitivo en otras épocas del año. Por cierto, el menú incluía vino, por supuesto de O Rosal. Un pregonero televisivo, José Manuel Gayoso, elogió las virtudes de la langosta y también de la localidad guardesa, tras recibir del Concello la preciada «langosta de oro», Después, la fiesta quedó oficialmente inaugurada. Desde las doce de la mañana, hasta pasadas las cinco de la tarde, prosiguió la celebración. En la capital da langosta, como se conoce popularmente a A Guarda, hay una decena de viveros que producen anualmente más de 300.000 kilos de este marisco. La producción de langosta ha decrecido con respecto al ritmo que venía manteniendo en años anteriores. Aún así, la última «cosecha» ha sido buena.