La Xunta protege dos presas históricas que llegaron a abastecer a más de mil regantes en Covelo

VIGO

La Poza de Piñeiro está en la Serra do Suído
La Poza de Piñeiro está en la Serra do Suído Covelo

La inclusión del Tanque de Baldomar y la Poza do Piñeiro en el Catálogo do Patrimonio Cultural de Galicia reconoce su valor etnológico y evita su posible retirada, opción que había estudiado la Confederación Hidrográfica Miño-Sil.

06 mar 2026 . Actualizado a las 01:33 h.

Dos antiguas infraestructuras hidráulicas que durante décadas organizaron el regadío tradicional en Covelo han pasado a formar parte del patrimonio cultural gallego. La Xunta ha acordado incluir en el Catálogo do Patrimonio Cultural de Galicia el Tanque de Baldomar y la Poza do Piñeiro, dos presas históricas situadas en este municipio del interior de Pontevedra y vinculadas a la gestión comunal del agua en el medio rural. La decisión se recoge en una resolución publicada este jueves en el Diario Oficial de Galicia. Con esta catalogación, ambas construcciones pasan a contar con protección estructural como bienes inmuebles de valor etnológico, lo que obliga a garantizar su conservación y a regular cualquier intervención que pueda afectar a su integridad o a su entorno.

El Tanque de Baldomar fue construido en 1914 en la parroquia de Covelo, Santa Mariña, y llegó a desempeñar un papel fundamental en la organización del regadío en la zona. Según la documentación histórica citada en el expediente, en 1962 abastecía a 1.049 regantes repartidos en 56 lugares y permitía regar unas 52 hectáreas de cultivo. Se trata de una presa de piedra granítica levantada con técnicas tradicionales de mampostería y cantería. El muro principal alcanza unos 33 metros de longitud y hasta seis metros de altura en su parte central, y presenta elementos constructivos singulares, como un contrafuerte triangular en su cara exterior y unas escaleras de piedra adosadas al interior del muro. La infraestructura retiene una lámina de agua que en su momento llegó a ocupar unos 3.000 metros cuadrados. Aunque el nivel actual es menor que en el pasado, el conjunto sigue configurando una pequeña balsa integrada en el paisaje rural.

La segunda infraestructura incluida en el catálogo es la Poza do Piñeiro, situada en el lugar de Pozo Vello, en la parroquia del mismo nombre. La documentación histórica sitúa su origen al menos a mediados del siglo XIX. En este caso, la presa está formada por un sólido muro de cantería granítica de unos 40 metros de longitud y cerca de seis metros de altura. En su parte central se abre la puerta de la presa, un hueco rectangular que marca el punto de inflexión en la estructura del muro y que forma parte del sistema de regulación del agua. Con el paso del tiempo se añadieron algunos elementos más recientes, como un recubrimiento de hormigón en la coronación que permite caminar por la parte superior del dique y varios aliviaderos dispuestos de forma transversal.

Ambas construcciones fueron levantadas originalmente para almacenar agua destinada al riego de los campos. Sin embargo, el sistema tradicional de distribución del agua fue abandonado hace años y el agua retenida ya no se utiliza para ese fin. Aun así, los técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural consideran que estas infraestructuras conservan un notable valor cultural y etnológico. En el expediente se destaca que constituyen «testemuños dunha tradición cultural» y ejemplos representativos del aprovechamiento histórico de los recursos naturales en el paisaje agrario gallego.

Las dos presas son también herederas de sistemas de gestión comunal del agua que durante siglos organizaron la actividad agrícola en muchas zonas rurales y que hoy se encuentran en retroceso. Además de reconocer su valor patrimonial, la resolución insta al Concello de Covelo a incorporar el Tanque de Baldomar y la Poza do Piñeiro al catálogo de su planeamiento urbanístico y a establecer medidas específicas para su protección y conservación.

La catalogación supone además descartar su posible retirada, una opción que había sido estudiada al quedar sin uso el sistema de regadío para el que fueron construidas. Para Patrimonio, estas infraestructuras hidráulicas y las balsas de agua que generan forman parte de un paisaje característico que conviene preservar. Su conservación permite mantener un ejemplo singular de la ingeniería hidráulica tradicional y de las formas históricas de aprovechamiento del agua que marcaron durante décadas la vida agrícola en el municipio.