Fernando González Sitges: «Todas las especies que están tan evolucionadas, curiosamente suelen ser matriarcados»

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LAVOZ

VIGO

El biólogo Fernando González comisaria la muestra fotográfica de Afundación «¡Madre mía!», una mirada científica y emotiva a la maternidad animal

25 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

 La sala de exposiciones del Teatro Afundación de Vigo acoge desde hoy la muestra ¡Madre mía! Maternidades y crías en el mundo animal, un proyecto impulsado por Afundación en colaboración con la editorial Lumberg que reúne 45 impactantes fotografías sobre nacimiento, protección y crianza en distintas especies.

Comisariada por el escritor, cineasta y biólogo ambientalista Fernando González Sitges (Madrid, 1961), la muestra propone una mirada emocional y científica sobre la maternidad en el reino animal, dentro del programa Educación para la sostenibilidad.

«Cuando me propusieron ser comisario de una exposición sobre madres animales me pareció un tema no solo fascinante, sino infinito», explica González Sitges. «Es el fin principal de la naturaleza: perpetuar la especie. Y ahí puedes ver toda la variación de apuestas evolutivas que se han ensayado durante millones de años». La muestra recorre desde invertebrados hasta grandes mamíferos, mostrando cómo las estrategias reproductivas se han ido sofisticando con la evolución. «Puedes observar cómo algunas estrategias aparecidas hace millones de años siguen siendo eficaces, mientras otras, como en los mamíferos y especialmente en los primates, se han ido basando cada vez más en el grupo», indica.

El comisario subraya una idea que atraviesa toda la exposición: «La familia es en realidad la estrategia evolutiva más reciente y sofisticada. Ha tardado 3.500 o 4.000 millones de años en consolidarse».

El experto recuerda el caso del cuco, capaz de observar el color de los huevos de otra especie, reproducirlo y depositar el suyo en el nido ajeno. «Cuando nace, expulsa los otros huevos o a los polluelos. Y deja a los padres adoptivos criando al suyo», relató con ironía: «Y de ahí viene lo de ser muy cuco». También habla de los salmones, que mueren tras la puesta sin llegar a conocer a su descendencia; de los ñus, que sincronizan cientos de miles de partos para minimizar la depredación; de aves que simulan tener un ala rota para atraer al depredador lejos del nido; o de casos tan extraordinarios como el del caballito de mar, «en el que la hembra, una vez que tiene los huevos, digamos que viola al macho, le mete los huevos en un saco abdominal que tiene, y es el macho el que luego cuando eclosiona, pare a las crías».

Pero también hay escenas de cooperación compleja, como en elefantes y orcas. «Cuanto mayor es el desarrollo intelectual de la especie, más prolongado es el vínculo madre-hijo y más importante es el grupo», explica. «En los orangutanes, por ejemplo, la cría puede tardar hasta siete años en aprender todo lo necesario para sobrevivir en la selva. Si matas a la madre, ese conocimiento desaparece». El comisario recuerda una escena vivida en Kenia, cuando varias hembras de elefante ayudaron a otra con la cadera rota a bajar un talud para poder beber. «Funcionaban como muletas. Eso es evolución». Y lo ejemplifica con humor:  Todas estas especies que están tan evolucionadas, curiosamente suelen ser matriarcados. Las hembras sostienen el grupo, transmiten conocimiento y cooperan en la crianza.Tenemos elefantes, bonobos… y vascos. Yo vengo de familia vasca, así que algo de evolución habrá ahí», señala con humor.

En la presentación, González Sitges insistió en la necesidad de no juzgar la naturaleza desde parámetros humanos. «Es un error pensar desde nuestro punto de vista. La naturaleza no es buena ni mala. Es eficaz», afirma. «Hay madres que parecen abnegadas y otras que nos resultarían crueles, pero todas responden a una estrategia de supervivencia». Y recuerda casos como el de las orcas o chimpancés que cargan durante semanas con sus crías muertas, incapaces de separarse, o las migraciones masivas de ñus en el Serengueti, donde miles de partos simultáneos reducen el impacto de la depredación.

Tras décadas dedicadas al documental de naturaleza, González Sitges explica que en los últimos años ha reducido su actividad audiovisual para centrarse en la dirección de la Fundación Bioparc. «He ido aflojando en el mundo documental para dedicarme a la gestión y a la conservación directa», cuenta. Desde esa responsabilidad, ha llegado a la conclusión de que «el mayor enemigo de la conservación no es el que quiere cazar ni el que tala un árbol. Muchas veces esos pueden llegar a ser aliados. El mayor enemigo es la indiferencia».

Para combatirla, defiende el arte como herramienta de movilización emocional. Actualmente trabaja en el documental Ars Natura, un proyecto que reflexiona sobre la relación entre creación artística y naturaleza. «Yo entiendo la conservación como una guerra. Y el arte es un arma», compara. 

A través de entrevistas con responsables culturales y artistas, como el director del Museo Sorolla o de responsables del Museo Reina Sofía, además de músicos y pintores contemporáneos. «El arte siempre se ha basado en la naturaleza, incluso cuando no lo parece», sostiene. «Sorolla pintaba playas, mujeres, luz… pero todo es naturaleza. No podía pintar sin esa relación directa con el entorno. Ese es el vínculo que quiero mostrar: la naturaleza te lo ha dado todo, ahora devuélvele algo».

Pero su mensaje final no es sentimental, sino práctico: «Si algo te conmueve, lo protegerás. Si te es indiferente, desaparecerá». Y esa es, en el fondo, la tesis que sostiene tanto la exposición como su trayectoria. 

La exposición podrá visitarse hasta el 20 de junio en Vigo. La sala de exposiciones del Teatro Afundación en la calle Reconquista abre de lunes a viernes de 17.30 a 20.30 horas, y sábados de 11.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.30 horas. Permanece cerrada domingos y festivos