El entrenador del Novás analiza el gran inicio de campaña de su equipo, con pleno de 17 victorias
21 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Novás vivió una temporada pasada muy complicada que se acabó saldando con el descenso a Primera Nacional de balonmano. Ahora, un peldaño más abajo, con un nuevo técnico y un plantel renovado, atraviesan un momento dulce y es inevitable pensar en la posibilidad del retorno un año después. Ha ganado los 17 partidos disputados y lideran con otro de ventaja sobre el segundo. La fase de ascenso parece al alcance de la mano, pero su técnico, Guillermo Artime (1991) pide calma.
—¿Podía contemplar no dejar escapar un solo punto a estas alturas de liga?
—La verdad es que no. El nivel del grupo A es alto, hay muy buenos equipos, como el Gáldar, al que nos acabamos de enfrentar; el siguiente rival, el Bueu; Teucro; Lanzarote; Xiria... Cualquiera puede ganar a cualquiera, con lo cual, no me podía esperar ganar los 17 partidos.
—¿Cuáles cree que han sido los factores determinantes para lograrlo?
—Pienso que hay una mezcla. En primer lugar, se ha conformado un equipo con mucha experiencia, hemos acertado con los fichajes. Luego, está el buen ambiente en el vestuario y, sinceramente, también el esfuerzo, porque entrenamos mucho y el equipo demanda ese trabajo diario. Hay, además, mucha preparación de los partidos, que el equipo lo asume muy bien, sin olvidar que tenemos un pueblo volcado con nosotros que nos ayuda cuando las cosas no van del todo bien y se nota, con el pabellón lleno en cada partido. Es un cóctel de cosas.
—¿Le ha sorprendido cómo se vive el balonmano en O Rosal?
—Sí, creo que en pocos sitios se vive como aquí. Tenemos una afición espectacular no solo en el pabellón, sino en el día a día, con la gente parándote por la calle, preguntándote, parándote para darte ánimos y decirte que a ver si ganamos el sábado aunque no los conozcas. Es un lujo y sí que me he llevado una grata sorpresa.
—Más allá de las victorias, ¿cómo está siendo para usted la experiencia de entrenar al Novás?
—Entrenar aquí es un privilegio. Aparte de vivir tanto el balonmano, tengo uno grupo de jugadores que me hace aprender cada día y me obliga o me exige estar siempre muy atento, muy pendiente. Está siendo un aprendizaje diario.
—Cuando le llaman para ofrecerle este banquillo, ¿le hablan de objetivo de ascenso?
—No de forma inmediata, pero sí hablamos de volver a ser competitivos y hacer un proyecto para volver a la División de Honor Plata, sin marcar plazos. Nadie nos exige, entre comillas, que el ascenso sea esta temporada, pero sí está implícito que el Novás merece recuperar la categoría perdida por la entidad del club, por su afición, por la gente, los jugadores... Por todos.
—Viendo cómo va la temporada, sí será inevitable pensar en ese ascenso.
—A los chavales les digo que está prohibida la palabra ascenso. Tenemos que ir partido a partido, el grupo tiene que ir creciendo con la competición. Sí es verdad que tenemos una diferencia holgada, no vamos a engañar a nadie, son once puntos respecto al tercero. Eso te hace ir teniendo, aunque sea de forma inconsciente, tener un poco la vista puesta en la fase de ascenso. Intentamos centrarnos en el día a día, en que el equipo crezca y llegue a final de temporada lo mejor posible. Luego, si tenemos una fase de ascenso, lógicamente, intentaremos ascender.
—¿Ha llegado a temer la relajación con tan buenos resultados?
—Pienso que la gente nunca se cansa de ganar. Nosotros trabajamos para que no lleguen esos momentos y el equipo lo está asumiendo muy bien. Puede ser que lleguen, pero intentaremos que no sea así.
—Parece que el éxito del equipo está siendo más un trabajo coral que de nombres propios.
—Sí, creo que es una de las cosas más positivas, en especial, en estos últimos partidos. Hay jugadores que destacan a nivel individual, como Bruno (Vázquez), Diego (Prado), Rivas, Iago Flores, Leiras... Marcan diferencias, pero creo que lo que se está notando es que el grupo está por encima de eso. Al final, si uno tiene un mal día, no se nota tanto, porque sale otro y lo hace mejor. Que todos sean partícipes en los partidos y los entrenamientos, que se sientan importantes, es parte importante de que las cosas vayan bien. Destacaría la grupo por encima de las individualidades, porque es lo que no está haciendo competir un punto mejor en los momentos difíciles.