La central cadete redondelana del Val Miñor juega con chicos en Liga Gallega y destaca con la selección española femenina sub-15
03 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Quienes han conocido a Zaira Martínez (Redondela, 2011) y seguido su evolución auguran que llegará lejos. La futbolista del Val Miñor, internacional sub-15 con la selección española, tiene muchos pasos por delante que dar, pero también un camino recorrido difícilmente más prometedor. De entrada, es un caso único, porque siendo cadete, ha optado por seguir compitiendo con niños y no hay un solo equipo rival de su liga donde haya otra chica; a lo largo del tiempo, ya desde hace años, tener a una niña enfrente ha sido excepcional. E insisten sus entrenadores, si estaba ahí, es porque daba y da el nivel.
Lo constata su padre, José Antonio Martínez, que lo es también de Naiara, la portera de As Celtas cuyos pasos en el mundo del fútbol siguió Zaira al querer empezar en ese deporte. «Llegó del Choco al Val Miñor siendo benjamín y les insistí en el club que lo que quería era que jugara. Que si no daba el nivel en el A, que fuera en el B, pero que no estuviera de relleno», recuerda. Y así ha sido, llegando a ser capitana y lucir el siempre ansiado dorsal 10. «Yo sabía que lo hacía bien, pero el ojo de un padre no es el de un entrenador», asume desde el respeto a esa figura.
Entre esos técnicos que la entrenaron está el coordinador del Val MIñor, Javier Lago, que destaca su «potencial no solo técnico, sino también físico, enorme». Se fija en que lleva tiempo sobresaliendo a nivel autonómico entre las chicas y ahora también lo hace también en el ámbito estatal. «Es una futbolista top que tiene todas las papeletas para llegar a vivir del fútbol. Es trabajadora y disciplinada a la hora de entrenar y competir, y muy competitiva; por eso está ahí, si no no estaría», observa. Y recuerda que nunca ha tenido una niña en su propio equipo porque los organizan en función del nivel deportivo, con independencia del sexo, y ella siempre ha estado en las primeras categorías, pero ha sido la única.
Durante dos años la tuvo a sus órdenes Álex Cabral, que describe a la Zaira alevín: «Era muy lista, rápida al corte, se anticipaba a la jugada y con balón, tenía muchísima calidad, no se ponía nerviosa, tenía muy buena salida de balón y rompiendo líneas de pase cuando había que hacerlo», detalla. Jugando de central, la posición en la que se sigue desempeñando, tenía estatus de titular porque se lo ganaba a base de inteligencia y trabajo. «Entrenaba muy bien», cuenta.
Su actual técnico es Diego Couso, que también la conocía de antes por los años que lleva en el club. «Es una chica humilde, trabajadora, que escucha,y eso hace que mejore en el día a día», algo que suma a sus cualidades futbolísticas. «Es una ganadora de duelos, físicamente fuerte, técnicamente buena, con mucha personalidad», ahonda. Este año está jugando poco, explica, «porque va con la selección española y la gallega y apenas entrena, pero va a tener sus minutos. Y con los mejores de su categoría, no en una más baja, lo cual tiene mucho mérito. Está ahí por algo», subraya.
A día de hoy, el nivel le alcanza para seguir compitiendo con chicos, pero todos coinciden en que la diferencia física se va notando y el paso al fútbol femenino está cada vez más cerca. «Decía que este era el último año y ahora ya habla de que igual uno más», cuenta su progenitor, que deja la decisión en sus manos. Los técnicos recalcan que lleva muchos años con el mismo grupo, que no solo está totalmente integrada, sino que son sus amigos, de ahí que retrase ese momento.
«Cada año, sufres un poco más, va al choque y tienes miedo. Su madre prefiere no verla. A veces, en los otros equipos, ya hay niños que cumplen 16 el próximo año y que miden 1,80». Pero ella nunca se ha arrugado: «En el campo no parece la misma niña, saca su carácter, es más ruda. Tiene que ser así, porque si no, no ganas un duelo», señala José Antonio Martínez. También para lidiar con algún que otro comentario desafortunado: «Se oyen cosas como ‘vete fuerte, que es una niña' o ‘no le marquéis a esa niña, que lleva el pantalón muy corto''», lamenta al tiempo que celebra que cada vez son menos y que era más frecuente hace años, con la mayor de sus hijas.
«Destaca muchísimo en la selección española sub-15»
Zaira ha sumado varias experiencias con la selección española femenina sub-15, de cara a la cual le beneficia seguir jugando con chicos. «Destaca muchísimo. En los partidos que vi, fue la que más me gustó, y no es por verla con ojos de haber sido su entrenador», dice Álex Cabral. Coincide Diego Couso. «No solo es que esté en la selección, es que lo ha jugado todo, ha hecho un gol…. Jugar con chicos le permite tener un nivel competitivo más alto, es una cuestión lógica». De sus compañeras internacionales, todas juegan en equipos femeninos y a ella, jugar «no solo con chicos, sino con los mejores», le da un plus.
Ni la familia ni el club niegan que Zaira ha despertado interés de otros equipos, pero ella permanece donde ha decidido, que es con sus compañeros de siempre, en el Val Miñor. «Hubo quien preguntó, pero es muy pronto, no es algo que vaya a suceder mañana», dice su progenitor, partidario de que siga creciendo con su gente. Couso insiste en su visión de que «va a llegar» si sigue como hasta ahora y no tiene lesiones graves. «Lo pensé desde el principio y lo sigo pensando. Es muy meticulosa y metódica, se aplica en el fútbol igual que en los estudios», donde confirma también Martínez que es «muy buena».
Lago es de la misma idea de que, si la suerte está de su lado, llegará alto. «Tiene condiciones y talento para ello. Ojalá lo consiga», apunta. Su actual técnico también está convencido de que el futuro es suyo siempre que siga «con esa humildad que tiene, que es lo más importante, con esas ganas y escuchando a quien la quiere y la quiere ayudar. Así, seguramente llegue a lo más alto».
Una relación de diez con su hermana Naiara
Zaira es la hermana menor -tres años- de la guardameta de As Celtas Naiara. ««La relación entre ellas no es de diez, sino de doce. Si una no juega, sufre la otra, quizás demasiado», se sincera Martínez padre. La pasión por el fútbol es común a ambas e incluso han podido disfrutar de compartir viaje con sus respectivas selecciones gallegas. La pequeña siguió los pasos de la mayor en su día queriendo incorporarse al Val Miñor, donde la cancerbera jugaba con los actuales futbolistas del Barcelona Dro Fernández y Pedro Villar.
Ahora, As Celtas podrían ser una opción de futuro para Zaira, que forma parte de «una familia celtista ya desde antes de que Naiara jugara allí». De entrada ya le han transmitido que cuentan con ella para jugar algún torneo si así lo decide, pero, como siempre, la protagonista tendrá la última palabra. «Sería lo ideal que estuvieran en el mismo sitio, disfrutando del fútbol cerca de casa, pero no sé lo que va a pasar, será lo que ella quiera», dice. Para la familia, lo primordial es que sigan formándose: Naiara estudia INEF y Zaira quiere cursar Medicina mientras sigue brillando como futbolista.