El Puerto de Vigo busca espacio para achatarrar las viejas grúas y acabar con sus atascos
VIGO
Acabará el año con 330.000 contenedores movidos; vueve a usar Rande para almacenar vacíos
23 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El Puerto de Vigo está buscando espacio suficiente para poder achatarrar las dos enormes grúas de Termavi que empezaron a usarse en los años 90 y que ahora resultan obsoletas y están sin uso. Su objetivo es crear una zona apropiada en el muelle del Areal para trasladar allí las máquinas grises que van a ser desmontadas y convertidas en chatarra que se reciclará. Esa zonan está ocupada por contenedores que han empezado a ser reubicados dentro del recinto, pero en el margen exterior de los dominios acotados para Termavi.
La llegada de las nuevas grúas debe servir, previsiblemente, para agilizar la actividad y solucionar los atascos periódicos que sufre la terminal al lograr una mayor eficiencia operativa. Termavi ocupa 180.000 metros cuadrados, de los cuales 140.000 se destinan a la estiba y desestiba de mercancía. Otros 40.000 metros están ocupados por la zona dedicada a la carga, descarga y almacenaje de frutas provenientes de Sudamérica.
Este año las previsiones pasan por alcanzar los 330.000 contenedores, lo que supone que de aquí a finales de diciembre se van a recibir más de 30.000.
Dentro del recinto caben, como máximo entre 4.000 y 5.000 teus (contenedores de veinte pies) para operar con facilidad y sin riesgos. Hay cinco parcelas acotadas con marcas amarillas que forman un rectángulo alargado donde se colocan los recipientes formando una fila paralela al mar. El muelle de Guixar tiene unos 750 metros de largo y es capaz de acoger a los mayores buques portacontenedores del mundo.
Las congestiones portuarias se producen en función de la carga de mercancía. A partir de los 5.000 teus se considera que la terminal está colapsada. El pico más alto de actividad se produjo el pasado 22 de mayo, cuando se movieron en una jornada 5.248 contenedores. Esto supuso un 120 % de flujo. Se considera que la terminal está estresada cuando se llega al 65 %. Esta semana, más fluida, se han registrado niveles de hasta el 85 %.
En el centro de operaciones de Termavi, el denominado TOS, se controla absolutamente todo lo que sucede dentro y se registran las descargas y cargas. El viernes, a las once de la mañana, había una cola de camiones para salir del puerto. No era tan larga como en otras ocasiones. Desde que entra un camión con un contenedor hasta que sale con otro para trasladar la mercancía se tarda en la actualidad más de una hora, aunque a veces se rebaja este tiempo a 40 o 50 minutos. El paso escalonado de los transportistas es fundamental, aunque no siempre se logra.
Todas las operaciones de la logística portuaria son controladas por un equipo de doce empleados que vigila con detalle una sala de pantallas. Hacen turnos durante las veinticuatro horas y están muy atentos a todo lo que ocurre fuera. Cualquier rincón es objeto de vigilancia. Hay 280 cámaras escudriñando y transmitiendo a la sala. Los paneles también reflejan los barcos que están en el muelle y el trasiego de contenedores. Desde que entra un tráiler hasta que sale de Termavi está absolutamente monitorizado. Si el conductor resulta algo sospechoso actúan las fuerzas de seguridad que llevan a cabo controles estrictos de entrada y salida. Varios guardias civiles se encargan de ello.