La 21K de Vigo, el edén de Martiarena

X. R. C. VIGO / LA VOZ

VIGO

Juan Martiarena, en Vigo, después de correr en handbike los 21 kilómetros del año pasado.
Juan Martiarena, en Vigo, después de correr en handbike los 21 kilómetros del año pasado.

Con una lesión medular desde hace 12 años, corrió por primera vez una media maratón en handbike en la ciudad y ahora es embajador de la prueba

14 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

«Mi primera y única media maratón fue la de Vigo el año pasado, me lo pasé fenomenal, me acogieron maravillosamente bien. Modesto (Comesaña, miembro de la organización de Diesemm), me dio la posibilidad. Este año me dijeron que fuese embajador y yo, encantado». Lo dice Juan Martiarena, un madrileño afincado en A Coruña por razones laborales que lleva doce años en silla de ruedas tras sufrir un accidente de tráfico cuando conducía una moto, en octubre del año 2013. El percance le provocó una lesión medular. Siempre fue una persona muy conectada al deporte y el percance no le cambió la vida, al contrario, se la redobló. Fue entrenador de fútbol, jugó al tenis en silla y cuando llegó a Galicia, los acontecimientos le llevaron a apostar por una handbike, una bicicleta de manos con la que participará el domingo en Vigo en la media maratón.

«Siempre he estado muy conectado al deporte. Antes jugaba mucho al fútbol y era mi forma de soltar adrenalina, ahora voy al gimnasio y demás, pero necesito la parte aeróbica. He intentado muchos deportes y al final me metí en esto», comenta Juan como preámbulo. Confiesa que es un hombre de retos, que uno de ellos era hacer una media «y en un futuro, un maratón» si puede. El problema que se encontró en muchas de las pruebas en las que intentó participar fue burocrático. «Empecé a mirar diferentes pruebas y muchas de este tipo, la gente con lesión medular lo tenemos vetado para ir un handbike», un veto que también padece en su ciudad de residencia en la actualidad: «Vivo en A Coruña desde hace cuatro años y es una batalla que yo tengo, allí no dejan usar las handbikes».

En Vigo, fue todo lo contrario, desde el momento que contactó, encontró aliados en la organización y aunque en un principio no estaba contemplada una categoría para las handbike, enseguida movieron el tema para que Martiarena fuese el precursor. «Me han acogido de maravilla. Yo pregunté, en principio no se podía, pero Modesto lo cogió, me llamó y me dijo que no me preocupara. Vi interés y acogimiento por su parte y estaré eternamente agradecido». Además, es el encargado de abrir la carrera: «Me dejan salir un poco antes para no molestar y como vamos a un ritmo más elevado, nos ganan un par de atletas profesionales o semis. Como son calles grandes, no molesto, me echo a un lado y pasan», recuerda de la edición del 2024.

Juan, que rebosa vitalidad, no se queda solo con correr 21 kilómetros a este lado del Atlántico, sino que mira más allá. «Estuve buscando para hacer la maratón de Chicago. He escrito a muchas carreras para hacerlo. Me da igual si me tengo que ir Valencia o a Italia. Es una aventura y me voy con mi mujer». Sabe que la media de Valencia es una de las pruebas que también admiten handbikes. Hay que tener en cuenta que al tratarse de una prueba atlética, lo ideal sería que «compitiese en una silla de atletismo para gente con lesión medular, pero son pocas las sillas, tienen que ser muy a medida, es muy difícil de conseguir y muy caras», dice.

En A Coruña encontró la colaboración de la Fundación Enki. «En Madrid tenía otra fundación para jugar al tenis, lo hacía tres días a la semana y era mi parte de cardio. Aquí cuesta más hacer deporte adaptado, hay menos gente, menos fundaciones, pero hay una que se llama Enki que se han portado muy bien y me dejan el material», que es supercaro para poder hacer deporte adaptado.

Trabajador del departamento de markéting de Inditex, recuerda que no es un atleta profesional, pero el deporte es algo esencial en su vida: «Lo hago para mantenerme sano y darle un poquito de tute al cuerpo». Por eso sale a entrenar «por la bahía de A Coruña». «Salgo desde la Marina, subo hasta la Torre de Hércules y luego voy hasta Riazor. Hay un carril bici maravilloso», pero no esconde que le da «rabia» no poder participar en su media maratón. Por el contrario, en Vigo se siente feliz y querido.

Tras el accidente: «Intento quitar el estigma del pobrecito, yo siempre he dicho que es lo mejor que me ha pasado»

Cada frase de Juan Martiarena es una lección de vida. Preguntado por su vida en estos 12 años, desde que tuvo el accidente, el embajador de la Vigo 21 comenta: «Yo me muevo por la vida intentando que la gente vea a una persona con silla de ruedas pero sin la silla de ruedas. Lo que intento hacer es el plan que hace cualquier persona el sábado por la noche, salgo a cenar, viajo, vengo a trabajar de nueve dela mañana a siete de la tarde».

Su objetivo es «quitar el estigma del probrecito». «Yo siempre he dicho, que es lo mejor que me ha pasado. Te da un punto de vista de la vida, te quedas con gente que te ha apoyado en las buenas y en las malas, aprovechas la vida de otra manera. Siempre he dicho que es algo si volviese atrás, y aunque sea duro decirlo, lo volvería a tener (el accidente), porque yo soy mejor persona ahora de lo que era antes». Además, la mentalidad positiva está siempre presente: «Como solo tenemos una vida, es la manera de cómo encaras esas cosas y yo, por suerte o por trabajo, lo he tomado de esta manera. Vida solo tienes una y vamos a disfrutarla», afirma.

Loco del fútbol y socio del Racing

Juan Martiarena es un hombre de deporte, pero confiesa que ha sido «un obseso del fútbol» y lo sigue siendo. Tanto, que acabó sacándose el título de entrenador y ejerciendo. «Cuando tuve la lesión, seguí conectado al fútbol. Me dieron la oportunidad de entrenar en una escuela, me saqué el título y estuve como cuatro o cinco años entrenando y vinculado a diferentes equipos. Yo soy feliz». Ahora, tiene el balompié más como «entretenimiento pero me veo hasta la segunda polaca».

Aficionado del Real Madrid, cuando llegó a A Coruña se hizo socio del Racing. «El equipo comenzaba en Segunda, le cogí cierto cariño y me hice socio y estuve los dos primeros años. Me parecía como el fútbol más aficionado». De cara al futuro, en febrero será padre y no descarta retomar el fútbol para inculcárselo a su hijo.