Un gestor tributario se declara culpable de estafar 110.000 euros a Hacienda con datos de 37 clientes en Vigo: «Es cierto de principio a fin»

E. V. Pita VIGO

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El gestor acusado de estafar 110.000 euros a 37 clientes en el juicio
El gestor acusado de estafar 110.000 euros a 37 clientes en el juicio E. V. Pita

El acusado pactó con el fiscal tras comprometerse a entregar 34.000 euros pero Hacienda exige que devuelva hasta el último céntimo y reclama 3 años y medio de cárcel

22 oct 2025 . Actualizado a las 01:06 h.

Un gestor y consultor tributario de Vigo se ha declarado culpable de un delito de estafa continuada y otro de falsedad tras llegar a un pacto con el fiscal. Aceptó que estafó 110.553 euros a la Agencia Tributaria usando datos fiscales de 37 clientes para reclamar devoluciones del IRPF entre el 2017 y 2022, una media de 4.500 euros por persona. El botín lo desviaba a cuentas familiares y de sus hijos. El implicado reconoció en el juicio: «Es cierto de principio a fin». No obstante, no se pudo cerrar el acuerdo de conformidad porque la Abogada del Estado, que representa a Hacienda, se negó a pactar sino devuelve los 110.000 euros estafados al fisco.

El juicio se ha celebrado este martes en la quinta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo.

El fiscal propuso un año de cárcel y multa de 480 euros porque tuvo en cuenta que confesó al surgir las primeras sospechas.Ya ha devuelto 4.100 euros y se ha comprometido a abonar otros 30.000 euros en plazos mensuales mínimos de 500 euros. Considera que es un «esfuerzo considerable y una cantidad suficiente para un ciudadano normal».

La Agencia Tributaria reclama que cumpla dos años y medio de cárcel por estafa y otro año por falsedad, y una multa de 1.800 euros y la devolución de todo el dinero.

El abogado del acusado indicó que este vive en «precariedad» y que ese episodio lo llevó a una situación «humilde», está «arrepentido» y ha reparado el daño «todo lo que ha podido».

El tribunal preguntó cuántos ingresos tiene ahora y dijo que entre 1.300 y 1.500 y otros 1.500 de su familia, por lo que podría conseguir el dinero.

El acusado, como asesor, solicitó de la AEAT distintas devoluciones en relación con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en nombre de distintos contribuyentes que ignoraban esta circunstancia y de los que disponía de los datos personales, tributarios e, incluso en algunos casos, de sus certificados digitales por tratarse de clientes con los que lo unía una relación de confianza.

Estas declaraciones tributarias fueron presentadas telemáticamente autenticándose mediante el empleo de un certificado digital de los contribuyentes o mediante las referencias tributarias de las que disponía el acusado.