Pierde 105.000 euros de un seguro de vida por invalidez por ocultar datos de su salud a una máquina

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO

Edificio de la Ciudad de la Justicia de Vigo, en una imagen de archivo
Edificio de la Ciudad de la Justicia de Vigo, en una imagen de archivo M.MORALEJO

El banco que le hizo el test lo acusó de mentir sobre su riesgo real porque, de saber todas sus patologías, podría haber sido excluido de la póliza por ser «no asegurable»

12 oct 2025 . Actualizado a las 01:27 h.

Un hipotecado vigués de 56 años que se quedó inválido por un ictus rellenó, tres años antes, un test realizado por una máquina sin pensar que sus respuestas, en las que negaba tener problemas de salud, iban a hacerle perder la indemnización de 105.000 euros de un seguro de vida de su banco. Cuando sufrió un ictus, la entidad bancaria «congeló» el dinero de la póliza y fueron a juicio. El cliente ganó pero ahora la Audiencia Provincial anula el fallo favorable porque el cliente contestó «sí» a la pregunta «En conclusión, ¿su estado de salud es bueno y sin enfermedad?».

En el 2023, un juez de Vigo ordenó al banco pagar los 105.000 euros al cliente porque el cuestionario lo había realizado una máquina y no estaba firmado en persona. Sin embargo, la compañía apeló y destapó que el beneficiario había ocultado datos relevantes sobre su salud en dicho test que incrementaban el riesgo real de padecer un ictus o un infarto y podía haber sido excluido de la póliza. Se había dejado en el tintero que padecía diabetes, obesidad, hipertensión y enfermedades hepáticas, entre otras.

En una sentencia del 14 de julio del 2005, la sexta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, revoca la primera sentencia y anula la indemnización porque no tiene duda de que hubo una «ocultación dolosa».

Todo empezó cuando el cliente suscribió el seguro de vida con un banco en el 2016 que estaba vinculado a un préstamo hipotecario. El capital asegurado era de 65.000 euros si el cliente fallecía o sufría una invalidez absoluta y permanente. En el 2017, contrató otro seguro de 40.000 euros.

Dos años después, en el 2019, sufrió un accidente cardiovascular y la Seguridad Social le concedió en el 2021 la gran invalidez porque dependía de terceras personas. La aseguradora matriz, con la que había suscrito en el 2016 un seguro de pagos protegido, depositó el dinero acordado pero el banco denegó el acceso al capital garantizado mediante los seguros que comercializó y en el que se garantizaba el riesgo.

El cliente reclamó los 105.000 euros de las pólizas. Se quejó de que el banco no le dio la documentación sobre dichos seguros hasta que firmó la hipoteca en una notaría. Añadió que los empleados no le hicieron cuestionarios de salud pues se los presentaron prerredactados y cubiertos.

El banco alegó que él era un mero intermediario y que el hipotecado contestó a un cuestionario de salud y actividad compuesto de doce preguntas pero sospechaban que omitió patologías que habrían aumentado el riesgo real. Era «no asegurable».

El Juzgado de Primera Instancia número 13 de Vigo otorgó los 105.000 euros al hipotecado porque los cuestionarios de salud no aparecen firmados por el asegurado, han sido cumplimentados por una máquina y no hay pruebas de que contestase a las preguntas de modo informado, consciente y conociendo las consecuencias de su falta de veracidad.

El banco apeló a la Audiencia Provincial, que le da la razón porque el riesgo es esencial en el contrato de seguro y debe reflejarse a la perfección. Un empleado aseguró que él mismo le hizo el test a viva voz leyéndolo de una pantalla de ordenador y negó problemas de salud. Ocultó que lo habían operado de rodilla y de menisco, y que estaba diagnosticado de hipertensión, obesidad, trastorno de metabolismo, diabetes, cervicales, enfermedades hepáticas y depresión, patologías que suponían un riesgo de ictus o infarto.

El hipotecado había propuesto como alternativa que solo le pagasen la diferencia entre lo que habría cobrado y lo que hubiese percibido si se hubiese evaluado bien el riesgo real. Pero la sala desecha tal posibilidad.