Mucho más compañero que goleador

Miguel Salgado Reboreda VIGO / LA VOZ

VIGO

Luis Carreira lleva veinte años ligado al club pacense como jugador, y cinco como entrenador

01 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde finales de los años 90, a excepción de unos años fuera de su hogar, Luis Carreira Garrido personifica el escudo del club de fútbol sala, Pazos de Borbén. Redondelano de nacimiento, es considerado un paisano más de la localidad. Llegó siendo un joven con ganas de comerse el mundo y con solo diecisiete años se enfundó por primera vez la casaca roja de los pacenses. Un primer y cálido abrazo que en total, en sus etapas en el equipo, le ha dado calor durante más de veinte años.

Diecisiete años, y aún en el segundo año de juveniles, tenía ese joven Luis que aterrizaba en un Pazos de Borbén con la idea de aprender un deporte nuevo para él en una entidad muy distinta a la que es actualmente. «El cambio es total desde que llegué en su día, sobre todo, por el crecimiento del club. Ahora somos un referente en el fútbol sala gallego gracias a confiar en una idea de trabajo y de club», confiesa Carreira. Fueron ocho campañas las que de manera continuada, el ‘10’ creció como futbolista y atrajo a equipos de divisiones superiores. Con veinticinco años, el Hermanos Barbeito de Portonovo, equipo que se encontraba en la Primera Nacional A, actual Segunda División B, llamó a su puerta. Se iba de casa ese niño convertido en un hombre que, por su calidad técnica y capacidad goleadora, había sido llamado para jugar en la categoría del bronce del fútbol sala en España.

Dos temporadas en Portonovo, dos cursos en el Leis Pontevedra y dos campañas en el IES Coruxo le separaron del equipo de su vida, sin embargo, como el hijo pródigo, Luis regresó al Municipal de Pazos de Borbén para vestirse de corto a sus 31. «Acabé en Coruxo de manera repentina y no había nada que me motivase más que volver y hacer que creciese el club en que empecé», asegura emocionado el jugador.

Ya son más de diez años desde el regreso del eterno capitán y figura pacense, y su ilusión y amor por el club sigue siendo su faro a seguir en su etapa final como jugador. Él mismo reconoce que el retiro, por su edad, está cerca, pero le encantaría que cuando ello llegue, su equipo logre el ascenso a Segunda División B, la tercera categoría del fútbol sala nacional.

Durante la veintena de campañas que ha portado, y que, como mínimo, seguirá portando la presente, es muy difícil destacar un único momento. Luis Carreira, tras pensarlo sesudamente, se queda con el día en que consagraron como campeones de Tercera División. «No fue exactamente en el último, pero en el partido clave, anoté cinco goles. El segundo gol de aquella tarde siempre lo llevaré conmigo», afirma el ala-pívot al ser cuestionado por su tanto más especial como jugador del fútbol sala.

Sus galones e importancia en el club, materializados en ese brazalete de capitán que le acompaña por los diferentes pabellones de Galicia, lejos de endiosarlo, ha hecho que su agradecimiento y constante ayuda a sus compañeros sea mucho más fuerte. El propio Carreira asegura que prefiere el afecto y la consideración de la gente, ya sean canteranos del club, aficionados o compañeros, que cualquier triunfo individual como futbolista. «Pesan más el cariño y el respeto que ningún gol que pude o podré marcar. Yo no soy de Pazos y aun así me hicieron sentir como en casa. Eso me llena de orgullo», sentencia. Los detalles más bonitos hacia él de parte de todos ellos, es incapaz de contabilizaros con las manos. Desde el presidente del club hasta la grada, todos le han apoyado en lo deportivo y en lo personal.

Su gratitud y carácter formador, visible en esa ayuda constante que da a todos los jóvenes de la base, le hizo, motivado por la atracción de su hijo al fútbol sala, adentrarse en el mundo de los banquillos. Lleva cinco años del otro lado de la pista y es el entrenador del alevín de autonómica, la categoría más alta la que puede aspirar. «Para mí no es un trabajo, es una ayuda. Intento inculcar valores, que compitan desde lo que son, que busquen mejorar cada día, más allá del resultado», sostiene Luis Carreira, haciendo alarde, sin querer, de esa humildad que tanto le caracteriza en Pazos de Borbén.

Luis Carreira y el Pazos de Borbén, el club con su eterno capitán, una relación duradera, que resistió a seis años de separación, pero que ambos están encantados de haberse conocido. El jugador lo considera su hogar, su casa deportiva. El equipo, por su parte, lo considera el ejemplo a seguir, el espejo en que los niños que empiezan a dar sus primera patadas a un balón de fútbol sala pueden mirarse para entender lo que es el amor y el compromiso por el escudo.