Con Luis empezó el deporte en Salceda

X. R. C. VIGO

VIGO

Luis González es el segundo por la izquierda en la fila de pie en sus tiempos mozos de jugador de fútbol; luego, se pasó al baloncesto.
Luis González es el segundo por la izquierda en la fila de pie en sus tiempos mozos de jugador de fútbol; luego, se pasó al baloncesto. M.MORALEJO

González Lemos ivió como jugador el nacimiento del Caselas antes de ser clave en los despachos del fútbol y el baloncesto local

28 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Luis González Lemos (Salceda, 1948) es toda una institución en su pueblo, en muchos ámbitos, incluido el deportivo. En sus tiempos mozos formó parte del primer Caselas de la historia; años después, desempeñó el cargo de secretario y tesorero en la misma institución, y en los noventa, cambió de balón y fue uno de los impulsores del baloncesto en el municipio. Movió sus hilos para conseguir un dinero que resultó capital para que el germen prendiese, fue parte activa para la construcción del pabellón municipal y pasó por un buen número de cargos en su junta directiva, incluido el de presidente. Tanto le enganchó el deporte de la canasta, que confiesa que hoy le tira más que el fútbol.

«A miña relación co deporte iniciouse cando empezou o xermolo de facer un equipo de fútbol. Naqueles tempos, a finais dos sesenta, case non había competicións deportivas e fixéronse varios equipos: o Salvaterra, o Salceda, o Guillarei...», recuerda Luis, que en aquella época tenía 18 años. «Daquela, xa se xogaba ao fútbol a nivel de parroquias e entre amigos, e alguén do pobo fundou o equipo e federouse». Era el año 1967 cuando el Caselas, un clásico del fútbol gallego, vio la luz comenzando en el escalafón más bajo.

«Neses anos, dabámoslle ao balón cara adiante porque tampouco tiñamos formación nin moito menos. O que se quería era gañar partidos, porque ademais, vivíase tan intensamente o fútbol que ía toda a familia e todo o pobo», dice todavía hoy con entusiasmo aquel lateral derecho que corría la banda sobre el mismo campo que alberga en la actualidad los partidos del equipo del municipio. La única diferencia es que entonces era de tierra. El mítico A Gándara sigue en pie.

Luis solo jugó tres años, porque el servicio militar y un golpe le abrieron la puerta de la retirada. «Fun á mili, tiven un pequeno hematoma nunha perna, porque daquela dábase cada canillazo que daba gusto, e xa deixei de xogar», comenta, rechazando la posibilidad que enrolarse en otros clubes. Que el equipo comenzase a pescar fuera y subiese el nivel también tuvo algo que ver: «O Caselas era punteiro, empezou a vir xente de Vigo e eu como era de regular a malo, pois xa o deixei e centreime a outras tarefas».

Esas otras tareas estaban en los despachos. «Fun directivo, tanto tesoureiro como secretario. Aínda teño algunha facturas daquela época», cuenta. De las dos funciones reconoce que «dá máis traballo da ser secretario porque daquela todo era presencial, con máquina de escribir ou a man, mentres que o tesoureiro, se recibía diñeiro, apuntaba, e se non, non».

En los 90, el salcedense distinguido 2025 cambió de deporte y se pasó al baloncesto. Entre otras cosas, porque su hijo prefirió las canastas que los goles. Luis recuerda su desembarco en el básquet con nitidez. «Foi no ano 1990. Había catro ou cinco rapaces, un dos cales era o meu fillo, aos que lles tiraba o baloncesto. Fixeron un equipo, pero non tiñamos pavillón e xogabamos nunhas pistas de terra preto do matadoiro. E como era un deporte que se practicaba en inverno, que eran máis duros que agora, só xogabamos dous ou tres o partidos por tempada», comenta. Tanto era así, que tenían un apodo delatador: «Chamábannos o equipo da chuvia».

Ante semejante situación, la Federación Galega de Baloncesto tomó cartas en el asunto. «Dixo que había que tomar medidas, porque viñan os xogadores dos outros equipos e os árbitros e había que suspender. Tomaron a decisión de que tiñamos que pagar toda a temporada, non só a que correspondía, senón a seguinte tamén (fichas, fianza, arbitraxes...)». Ese órdago puso en jaque a los promotores del baloncesto en Salceda, que visitaron a Luis González en su puesto de trabajo de la Caja de Ahorros de Vigo pensando que le solucionaría el problema. Y acertaron, aunque no lo hizo mediante la entidad bancaria —«eu era un traballador e vivía dun soldo»—, pero sí mediante un contacto. «Empecei a intervir e un señor industrial da zona fíxose cargo de toda a tempada».

Luego llegó la lucha por el pabellón, en donde también movió sus hilos. «O Concello asumiu que era algo novo, e aínda que non movía as masas do fútbol, podía empezar a ser algún día máis relevante e no 1992 inaugurouse o pavillón». A partir de ahí llego una fructífera época en diferentes cargos directivos del CB Caselas que se ha convertido en un clásico del baloncesto gallego.

Retirado, y centrado en cuidar su huerta, a día de hoy, a Luis le tira más el deporte de la canasta. «Agora son máis seguidor do baloncesto porque está ao lado da casa, e só é cruzar a rúa. E como estiven máis de 20 anos presidente e directivo, téñolle moito cariño». Admite que se me emociona con los más pequeños «que se esforzan e que incluso choran cando perden».