Una treintena de feriantes se quedan en Vigo sin las fiestas que se inician en Coia
04 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Los operarios de The King, un gran péndulo que iba a ser instalado en la feria de Coia, estaban ayer al mediodía recogiendo el enorme tráiler aparcado en el bulevar. Víctor Pardo, el dueño, aseguraba: «Me he gastado 200.000 euros y ni me dejan trabajar». Ha sido uno de los tres feriantes, de un total de 32 con aparatos, a los que les han permitido montar. Pero no trabajará: «Vamos a desmontar en solidaridad con los compañeros que están en la puerta del Ayuntamiento protestando».
En efecto, un grupo de personas se arremolinaba ayer en la Praza do Rei. Aseguraban que la Policía Local les impidió pasar a la lonja, extremo que negó el concejal Carlos López Font. El portavoz del gobierno manifestó que el nuevo plan de autoprotección que les exigieron se presentó el miércoles por la tarde. El plan de evacuación lo entrego ayer la comisión de fiestas. Se esperan decenas de miles de personas.
Los feriantes protestaban porque a las 12.00 horas apenas ocho de ellos habían recibido por escrito la denegación de permiso. «Alguno ya presentó la solicitud en marzo y otros hace un mes», comentaba Eugenio Fernández, encargado de presentar el plan de autoprotección, que acompañaba a los feriantes. «Antes de empezar tengo que tener el permiso de la fiesta del que carezco cuando faltan pocas horas para la inauguración», decía ayer por la tarde. Los feriantes dicen que han entregado toda la documentación solicitada, «pero el Ayuntamiento nos ha dicho verbalmente que iban a denegar las atracciones», afirma Manuel Carrera, presidente de la comisión de fiestas de Coia.
Ayer, los feriantes movilizados estaban acompañados de los ingenieros y técnicos que han realizado las inspecciones y firmado la documentación exigida: las revisiones periódicas anuales, los seguros, los libros donde se registra la actividad, etc. El Concello solo dio permiso a The King, a una barredora y a un hinchable. Para compensar a la comisión de fiestas (cada cacharro paga unos 2.000 euros), el Concello les ha prometido una subvención de 50.000 euros. Señalan que no da para cubrir todo, pero permite equilibrar hasta cierto punto las cuentas de la feria. que cuesta 125.000 euros. El dinero restante se obtendría de los puestos autorizados: tómbola, rosquillas, rifas y otros.
El BNG denunció ayer sobre el impedimento a entrar en el edificio municipal que hay discriminación con los feriantes. La Policía Local niega que se produjese «discriminación por razón de raza, etnia ou calquera circunstancias persoal o social» y que no podían interrumpir el acceso al Concello. Había piezas para canalizar las visitas.