Cecilia Cacheda: «Es fácil decir sí al Guardés, que siempre aspira a todo»

MÍRIAM V. F. VIGO / LA VOZ

VIGO

La lalinense, canterana del Porriño, vuelve a Galicia ilusionada con el proyecto y con el tándem Cristina Cabeza-Ana Seabra

12 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Cecilia Cacheda vuelve a Galicia tras cuatro años. La central lalinense (1995) vestirá la camiseta del Guardés una vez finalizada su etapa en el Gijón y está ansiosa por empezar esta nueva aventura. Sentía que había llegado el momento de cambiar de aires y está encantada con su nuevo destino, donde se reencontrará con la entrenadora Cristina Cabeza.

—¿Qué fue antes: la decisión de no seguir en Gijón o la propuesta del Guardés?

—Fue un poco todo junto. Es verdad que la oferta llegó algo antes. No es que yo quisiera cerrar una etapa, también creo que tenía deudas pendientes, porque de los cuatro años, uno fue de pandemia, al siguiente me lesioné a mitad de temporada, luego estuve renqueante... Fue una decisión complicada salir de allí.

—¿Qué balance hace de este tiempo fuera de Galicia?

—Es positivo, aunque es verdad que fue un poco montaña rusa por todo lo que pasó. La pandemia llega el primer año, cuando estaba bien, luego me mermaron las lesiones y llevo dos años bastante duros.

—¿En qué punto está físicamente ahora de cara a esta temporada?

—Bien, creo que ya dejé atrás los problemas de rodilla y es la primera vez en tres años de realmente me puedo tomar vacaciones. Las estoy aprovechando para prepararme muy bien y confío en que llegaré en un buen momento después de tantas lesiones.

—¿Qué le sedujo del proyecto del Guardés?

—Es fácil decir sí al Guardés, esa decisión sí que fue relativamente fácil. Es un club que este último año hizo las cosas muy bien y sí que sentía que la etapa en Gijón llegaba a su fin en el sentido de que quería estar más cerca de casa y de los míos. Aunque A Guarda quede un poco lejos de Lalín, en cualquier momento me puedo acercar.

—¿Qué tal llevó la morriña a lo largo de este tiempo?

—Bastante bien. Asturias no está muy lejos y es bastante parecido a Galicia. Gijón es una ciudad muy bonita que tiene una forma de vivir parecida a la nuestra.

—¿Cuál va a ser el objetivo del Guardés?

—Lo bueno que tiene es que todos los años aspira a todo. Es un proyecto bonito. Es cierto que se cambió bastante lo que es el equipo y la plantilla, pero la temporada es muy ilusionante, aunque a día de hoy no se pueda decir cómo va a ser. Es un club que siempre compite y A Sangriña es un fortín.

—¿Fue un punto a favor de su decisión volver a coincidir con Cristina Cabeza?

—Cuando contactaron desde la directiva, aún no estaba cerrada, pero sí que tenemos buena relación, fueron tres años trabajando juntas y sé cómo trabaja. Además, sigue en el cuerpo técnico Ana Seabra, que fue una central top y creo que me puede aportar mucho, igual que Cristina. El tándem que van a formar me resulta muy atractivo.

—Se la hará raro cuando le toque jugar un derbi como local en A Sangriña...

—Sí, eso es algo que rondaba mi cabeza cuando llegó la propuesta del Guardés. La rivalidad está ahí, pero es bonita. En el Porriño tengo amigas y una relación superespecial con Abel (Estévez, el presidente), así que va a ser raro, pero será bonito vivirlo de otra manera.

—¿Temió cómo podía sentar allí su llegada al Guardés?

—Sí que tenía miedo, pero lo comenté antes y en todo momento entendieron que es balonmano, somos profesionales y cada uno mira por sí mismo. No hubo ningún problema y la relación no se iba a resentir. Yo viví cuatro años con Abel, llevaba dos cuando nació su hijo, que es como mi hermano pequeño. Ese vínculo va más allá de lo balonmanístico y es muy difícil de romper.

—Ha habido muchas idas y vueltas entre Guardés y Porriño en los últimos años. ¿Tiene las puertas abiertas para volver en el futuro?

—Sí, siempre lo dije. Es el equipo al que debo todo, apostaron fuerte por mí cuando en Lalín no había cadetes y siempre estaré en deuda. Me gustaría retirarme allí y la puerta sí que está abierta, aunque en el pasado hubo un momento en que se veía un poco más oscuro. Las jugadoras vienen y van, pero mi relación con el Porriño siempre será especial.