Una estación abandonada antes de tiempo

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

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Quejas de los usuarios por la falta de mantenimiento de la terminal de buses a pocos meses del cierre

05 dic 2021 . Actualizado a las 01:51 h.

La estación de autobuses de Vigo en la avenida de Madrid atraviesa sus últimos meses de funcionamiento abandonada por parte de las administraciones. Mientras la Xunta construye una moderna terminal en Vialia, se ha olvidado de invertir en las mejoras pendientes de la que todavía continúan utilizando los usuarios en la ciudad.

El resultado son unas instalaciones que se encuentran en un mal estado de mantenimiento, que prestan un servicio público incómodo y defectuoso para las cientos de personas que cada día pasan por las dársenas para llegar o salir de la ciudad.

Una muestra de este abandono, por ejemplo, es que las voluminosas y anticuadas pantallas de información se encuentran desconectadas. No hay información actualizada disponible sobre los horarios de llegadas y salidas de los autobuses. Las esperas son, además, incómodas porque no existen bancos en los que sentarse en las zonas de llegada y de salida de los autocares. Se trata de una carencia que perjudica especialmente a las personas de la tercera edad o con problemas de movilidad reducida, que se ven obligadas a esperar de pie a que salga el autobús.

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Santiago Méndez Rodríguez es uno de esos usuarios. Se ayuda con una muleta para caminar y tenerse en pie porque no tiene un lugar donde poder esperar relajadamente el autobús. «Esta estación es un desastre. La información es cero patatero. No fomentamos el transporte público. No nos interesa. Seguimos apostando más por el transporte individual, que genera más ganancias», expresa este viajero mientras espera un autobús que lo lleve al municipio de Covelo. Solo tiene dos al día para ir y otros dos para volver. Sabe que podría esperar sentado en la primera planta del edificio, donde sí hay asientos, pero como no hay pantallas de información, prefiere no usarlas para no correr el peligro de que el autobús se vaya y no se entere.

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En la planta de arriba se encuentra otra usuaria, Cristina Ferrín. Hace tiempo en la estación para tomar un bus a Oporto y, de allí, un avión a Malta. Aclara que el personal de información es bueno, pero coincide en que la estación «casi fantasma» deja mucho que desear. «Nos encontramos en un período de tránsito a una nueva estación de autobuses, pero debería de estar mejor cuidada. Los baños son del último bar de carretera. Deberían tener un mayor cuidado porque, al fin y al cabo, aquí viene gente de todas partes». Esta usuaria echa en falta una conexión gratuita a Internet y una mayor limpieza en general de las instalaciones. «Viviendo como estamos en una España tan moderna, y en un Vigo tan puntero, sorprende que la estación se encuentre de esta forma», afirma.

Sin oferta comercial

Prácticamente toda la oferta comercial que había en la estación de buses de la mayor ciudad de Galicia ha desaparecido. Todas las tiendas y la cafetería cerraron. Solo se mantiene en pie una casa de apuestas deportivas. Las taquillas de venta de pasajes también se encuentran cerradas. Hay carteles con los horarios pegados, pero los usuarios no saben si están actualizados. Un conserje informa a los pasajeros en un puesto de información. Comunicarse por vía telefónica resulta complicado. Google ofrece un teléfono erróneo en su buscador, como ya ha relatado este periódico, que se corresponde con el de una empresa de Mos.

El mal estado de la estación ha provocado las quejas de los grupos ecologistas, que apuestan por promocionar el uso del transporte público para disminuir las emisiones contaminantes al medio ambiente. «A próxima entrada en funcionamiento da estación intermodal de Urzaiz non xustifica o abandono ao que está sometido a actual estación dende hai varios anos», señala un portavoz de Verdegaia. De momento, la terminal de la avenida de Madrid seguirá funcionando al menos unos cuantos meses.