Las monjas, el cura y Karpin

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

El 27 de abril del 2001, comenzó el traslado del asilo de los Ancianos Desamparados de Vigo para dar paso al proyecto inmobiliario del futbolista, que acabó de forma ruinosa

27 abr 2021 . Actualizado a las 10:48 h.

Las monjas eran las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Vigo; Juan Manuel Pérez Martínez, el sacerdote castrense que dio nombre al Barrio do Cura porque allí tenía una casa; y Karpin, el excelente futbolista que rozó la ruina tras entrar en el negocio inmobiliario. Los tres se cruzaron a partir del 27 de abril del 2001. Aquel día, las monjas comenzaban el traslado de las 123 personas que cuidaban en las instalaciones del céntrico asilo de la calle Pi y Margall a su nuevo emplazamiento en Alcabre, cerca de la playa de Samil.

«No podemos decir a quién vendemos, pero serán 1.200 millones de pesetas lo que nos pagarán», reconocía sor Ana Grande a un periodista de La Voz de Galicia. Aquel secreto tardaría un tiempo en desvelarse.

La historia del asilo se remonta al año 1883, cuando la religiosa Teresa de Jesús Jornet recibió una carta de un sacerdote de Vigo pidiéndole que fundase una casa para los ancianos desamparados en esta ciudad. Un mes más tarde llegaba la superiora general de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, acompañada de su secretaria y seis monjas más. Dicen las crónicas que se instalaron en una casa del Areal adquirida a este objeto, en donde comenzaron a ejercer el mismo día la misión con diez pobres. Al año siguiente, Juan Manuel Pérez Martínez, cura castrense de Vigo, les hizo donación de un terreno con entrada por la antigua carretera de Baiona. Manuel Felipe Quintana fue el arquitecto que emprendió el proyecto, que no se culminaría hasta 1910, aunque posteriormente se realizarían otras ampliaciones.