El pueblo del norte de Portugal que crece con gallegos que se mudan durante la pandemia

La Voz TUI / LA VOZ

VIGO

Caminha captó habitantes con el teletrabajo y el miedo a los contagios

05 abr 2021 . Actualizado a las 17:48 h.

Durante mucho tiempo, los límites geográficos a la hora de elegir lugar de residencia los marcaba la distancia al puesto de trabajo. El teletrabajo y el miedo a otro confinamiento han roto ese cordón umbilical y las fronteras tampoco son ya un impedimento. Municipios del área de Vigo, como Baiona o Nigrán engordan sus padrones con personas que fijan su residencia en la que antes era solo de vacaciones. Caminha da un paso más y, no solo mantiene el imán que desde hace más de un lustro incrementa su población, sino que en el año de la pandemia rompe todas las estadísticas anteriores. 76 extranjeros eligieron esta villa portuguesa de la desembocadura del Miño para fijar su residencia para disfrutar de la nueva normalidad y la más de una veintena tan solo han tenido que cruzar el río para empezar esa etapa. «Los ciudadanos de nacionalidad española lideran la tabla de nuevos residentes en 2020 con 34 nuevos caminhenses, siendo la mayoría de las cuatro provincias gallegas. Siempre dijimos que nuestros hermanos gallegos tenían en Caminha su segunda casa, pero ahora hemos de reformularla porque, para muchos gallegos, Caminha comienza a ser el lugar principal de sus vidas», indica el alcalde, Miguel Alves.

No hay un perfil concreto que defina a las personas que han decidido cruzar la frontera en tiempos de covid si bien, la mayoría comparten el movimiento del éxodo al revés que ha desatado la pandemia a nivel mundial. El teletrabajado, el miedo a los contagios y la crisis económica impulsan estas mudanza y, en el área metropolitana los grandes beneficiarios son los municipios que, como Caminha, tienen costa. Entre los extranjeros llegados a la desembocadura lusa del Miño, hay personas que se asientan para disfrutar de su merecida jubilación, pero también quienes comienzan su andadura profesional.

Es el caso de Yolanda Pereiro Lago, baionesa que se confiesa enamorada del país vecino y que, con su pareja, reside en Caminha desde el año pasado. «Como estudié la carrera de Arquitectura en la Escuela Superior Gallaecia, ya casi me sentía más cómoda en Portugal que en España para trabajar. En cuanto acabé mis estudios me puse a buscar un empleo y lo encontré en Caminha, donde trabajo con una beca como arquitecta», explica. La distancia no es problema porque su familia está a una hora en coche y tampoco lo fue a la hora de planear sus estudios. «Estudié arquitectura por vocación y, en Cerveira por proximidad y porque ya conocía el cetro ya que tenía amigos e incluso familiares que habían estudiado en el mismo centro», indica esta joven de 26 años de Baiona. Regresó a su villa natal tras cinco años y medio desplazada por estudios en Vila Nova de Cerveira, pero no tardó mucho en volver a cruzar el Miño.

Es en Portugal donde se plantea su futuro inmediato. «Es parecido a Baiona, pero diferente a la vez, tiene muchos secretos y recursos turísticos para disfrutar, como Vilar de Mouros», dice. Sí le ha sorprendido, como a todos los que pueden disfrutar el verano en Caminha, que esta villa no solo triplica la población como Baiona durante la época estival sino que lo hace con más turistas extranjeros que ninguna otra del norte de Portugal. «En verano hay mucho turismo, pero sobretodo internacional», señala. El país vecino gana puntos también para desarrollar su profesión. «En Portugal está más desarrollado el tema del paisajismo y hay buenos servicios», considera esta joven arquitecta.

Ha tenido que acatar restricciones aún más estrictas por la situación sanitaria que las que habría asumido en España, pero le parecen correctas. «Hemos estado más de una mes con tiendas, peluquerías y casi todo cerrado. Pero son restricciones lógicas y me parece bien que se planifique una desescalada de poco a poco y que no se reabran las fronteras hasta, al menos, después de Semana Santa, porque podría ser un grave riesgo», considera Yolanda Pereiro. Aún no conoce a ninguno de los otros gallegos que se fueron recientemente a Caminha, pero sí a otros que eligieron lugares cercanos por similares motivaciones. «Tengo compañeros de la carrera que se han ido a otras zonas como Coímbra. Me gusta Portugal para vivir, ya me siento un poco portuguesa y me siento muy bien aceptada», señala esta gallega que ayuda a desdibujar la raia que, en otros tiempos fue frontera y hoy puente aunque una pandemia amenace el mundo y se hayan tenido que reponer las restricciones de movilidad por la alerta sanitaria.

«Nuevos residentes son nuevos consumidores, alumnos y clientes todo el año»

El alcalde de Caminha, Miguel Alves, destaca el potencial que supone para todos el incremento del padrón municipal, especialmente en tiempos de crisis, cuando toca reinventarse. «Nuevos residentes son nuevos consumidores, todo el año. Nuevos residentes con nuevos ciudadanos de Caminha, nuevos clientes del comercio local, nuevos miembros de nuestra comunidad», considera. Habla con el registro oficial en la mano. «Los números son claros. Caminha atrae cada vez a más personas a su territorio. Crece el número de extranjeros, el de transacciones inmobiliarias y compra de casas y el de la balanza demográfica positiva», destaca el regidor.

No las tenía todas con él ante el insólito año que afrontó el mundo. «Confieso que teníamos algún recelo por causa de la pandemia, pero fue al contrario. Las personas han querido buscar un local seguro, cuidado y tranquilo que acogiese a su familia y han escogido Caminha», afirma Alves.

Nacionalidades

Además de los 34 gallegos, el padrón de Caminha sumó en el 2020, 13 residentes procedentes de Inglaterra, 6 de Alemania, otros tantos de Francia y, en menor medida hay ya representación de otros países. El flujo de extranjeros a Portugal se mantiene al alza desde hace más de un lustro. Ganó 19 vecinos de otros países en el 2016, 31 en el 2017, 42 en el 2018 y 60 más en el 2019, alcanzado el máximo, curiosamente, en el ejercicio marcado por la incertidumbre y las restricciones de movilidad en toda Europa, recuerda el regidor, satisfecho con las perspectivas en puertas de la reactivación estival.