La historia de amor que venció a las trabas de un consulado

Un vigués convenció a un diplomático, al cabo de tres años, de que su matrimonio con una dominicana no era de conveniencia


vigo / la voz

El amor es más fuerte que cualquier impedimento administrativo. José Antonio Regueiro y la dominicana Yaniris Eneroliza han tenido que luchar mucho y pasar muchas penurias para poder estar juntos. El consulado español en la República Dominicana se negó a validar su matrimonio cuando se casaron en el 2014. La encargada del Registro Civil se negó a inscribir el enlace para evitar «dar apariencias de solidez jurídica a lo que es un negocio jurídico simulado, posiblemente con finalidad migratoria». La desconfianza de la oficina diplomática les hundió en la desesperación y condenó al matrimonio a vivir separados durante meses.

José Ángel se tuvo que marchar a la República Dominicana para estar con su mujer, al negársele a esta el permiso de residencia en España. Fue un exilio amoroso. Acudía con frecuencia al consulado para intentar regularizar su casamiento. Con el cambio de Gobierno también cambió su suerte. La llegada de Pedro Sánchez al poder supuso una renovación del cuerpo consular de la República Dominicana. Un día tuvo acceso a un vicecónsul. «Al explicarle mi situación no tuvo palabras, me dijo que lo sentía mucho, que se había cometido un error y que se iba a encargar de arreglarlo», comentaba.

La pareja pudo trasladarse a España con plenos derechos. Yaniris lleva tres años viviendo con su marido en un piso de la Travesía de Vigo. El tiempo que ha pasado es la prueba de que no se trataba de un matrimonio de conveniencia, que el consulado se equivocaba al no querer validar el matrimonio, que lo único que les une es el amor que sienten el uno por el otro. «Estamos muy felices de poder estar juntos y de poder tener una vida en común después de todas las adversidades que hemos pasado», afirma José Antonio.

Yaniris se ha adaptado a su nueva vida en Galicia al lado de su marido. No ha dejado de trabajar desde que llegó. Acaban de hacerla indefinida en una tapería. También tiene una excelente relación con su suegra, con la que acostumbra a salir a pasear todas las tardes. «No todos somos iguales. Hay gente que se aprovecha», afirma José Ángel. Este vigués anima a todas las personas que se puedan encontrar en una situación como la suya a que luchen por sus sueños. «Hay un montón de abogados que están a las puertas del consulado español en la República Dominicana todas las mañanas esperando víctimas, porque a todos los dominicanos les deniegan el visado», expresa. José Ángel y Yaniris se conocieron en mayo de 2012 en la cafetería Mus, en Gregorio Espino. Entonces él tenía 64 años y ella 35. Al principio, vivieron juntos durante un año y medio. La diferencia de edad no supuso ninguna barrera en una relación que, finalmente, ha acabado teniendo un final feliz.

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