Presidenta para situar «al Seis» en el mapa

Iria Otero entró en el baloncesto por sus hijos y los debates en la grada le llevaron a dirigir el proyecto


vigo

¿Cómo es posible que no sitúen en el mapa al club más grande de baloncesto en Galicia? Esa fue la pregunta que movió a Iria Otero Franco (Vigo, 1976) a dar el paso y convertirse en la presidenta del Seis do Nadal, una entidad que ronda los 350 federados repartidos en 28 equipos y que cuenta con 42 entrenadores incluyendo a los que imparten magisterio en las escuelas deportivas de Vigo, esa ciudad en la que está ubicado un club que para muchos carecía de denominación de origen.

Iria lleva un año en la presidencia del gigante del baloncesto gallego (en cuanto a tamaño). Llegó siguiendo un camino muy conocido en el mundo del deporte aficionado. Los hijos se apuntan a un deporte, sus padres le siguen, comienzan a echar una mano y acaban en las redes de la gestión. Sin tener el más mínimo vínculo con el deporte y la disciplina anteriormente.

«¡Qué va!, nada», dice Iria al ser preguntada si el baloncesto había entrado en su vida con anterioridad. Todo comenzó «cando o neno dixo que quería xogar ó baloncesto», entonces recurrieron a Internet para ver en dónde podía practicar el deporte escogido «e demos coas escolas deportivas e empezou en Navia e logo o federado con sete anos e vai cumprir agora 16 e sigue. Esa é a nosa vinculación co club e co deporte do baloncesto. Aí empezou todo», comenta. Aquel niño es ahora cadete de segundo año y a lo largo de estos siete cursos también se unió su hermana, que milita esta temporada en el equipo de categoría preinfantil.

En la grada, viendo los partidos de sus retoños, empezaron las inquietudes de Iria. «Comezou todo un pouco de coña falando de que podiamos facer para este é un club moi grande e falabas con outros país e non sabían de onde era e a min soábame raro que a xente non asociase o Seis do Nadal con Vigo». Para encontrar respuesta a esa incógnita hablaban partido a partido de lo que se podía hacer para dar a conocer la entidad.

Para entonces, los Otero-Tresandí, su marido ya colaboraba con el club, habían llegado a la conclusión que necesitaba un equipo directivo grande. «Hai que recoñecer que a presidenta e a secretaria anterior fixeron un labor magnífico pero era pouca xente para traballar porque isto require moitas horas que tes que sacar do teu tempo libre e a túa familia». Por eso, cuando surgió la oportunidad, decidieron dar el paso para convertirse en la directiva del club, justo antes de la pandemia. ¿Y por qué Iria fue la elegida como presidenta? Porque fue la que más movió la idea del nuevo proyecto. Ejerció de ente aglutinador.

Llegar en tiempos de pandemia

Su llegada a la dirección del Seis do Nadal coincidió con la explosión de la pandemia, de hecho Iria y su equipo no conocen la época de normalidad en el deporte y la mayor parte de su tiempo se ha perdido en protocolos del covid-19. «No confinamento dixemos que podíamos quedar de brazos cruzados e non facer nada ou tirar para adiante e darlle un pouco de ilusión a isto».

Huelga decir que optaron por la segunda opción y la primera apuesta fue cambiar la imagen corporativa del club con un nuevo escudo y nuevas equipaciones. También se aplicaron en el trabajo de redes sociales, un ámbito que consideran básico para situar «al Seis» en el mapa, un aspecto del que se encarga Carlos Tresandí en compañía de Sergio González, el coordinador del mastodonte del baloncesto vigués. «A nosa idea é mellorar e ser o club referente en toda Galicia, que ninguén teña que preguntar de onde é o Seis do Nadal», nombre que adquirió el club en su fundación al encontrar cobijo en el colegio del mismo nombre.

Al margen de la visibilidad, la nueva directiva también quiere mejorar las condiciones de su ejército de entrenadores. «Queremos que sexan mellores e gustaríanos axudarlles a pagar a súa formación». También necesitan hacer una inversión en material y poner en marcha una campaña en la empresa privada para conseguir ayudar, un tema aparcado por la crisis sanitaria. Eso sí, en el Seis de Nadal no se gasta ni un euro más del que entre en caja, una normal fundamental que ya ponía en práctica la directiva anterior.

Como experiencia vital, el primer año de Iria Otero en la presidencia no le deja ningún desgaste, al contrario. Porque cuenta con una decena de directivos «do mesmo pau» en donde cada uno asume y cumple su función y sobre todo, porque desde la sala de máquinas de la entidad ha experimentado todavía más que aquello de que el club es una gran familia en este caso no es un tópico. «Adícolle moitas horas pero a min gústame pasar tempo no Seis do Nadal, porque cando dicimos que o Seis do Nadal é unha gran familia, é certo. As veces teño amigos que nos din que parecemos dunha secta pero é que é así. Os adestradores lévanse todos moi ben e incluso os nenos, hai un ambiente moi familiar e entón é un gustazo estar alí». La casa del básquet.

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