Numerosos peatones hacen caso omiso de las marcas anticovid, que se están deteriorando
08 sep 2020 . Actualizado a las 01:13 h.No están funcionando como se esperaba. Las señales que el Concello colocó en la calle Príncipe y en la peatonal del Calvario para marcar los sentidos de circulación a los peatones no están siendo efectivas. Numerosos ciudadanos pasan olímpicamente de la recomendación de circular por la derecha y lo hacen por donde mejor les conviene.
El alcalde, Abel Caballero, anunció que las colocaría en otras aceras céntricas de la ciudad, pero las que se pusieron en la peatonal del Calvario fueron las últimas. Uno de los tramos que se iban a señalizar era la calle Urzaiz entre la farola y la Gran Via, pero a día de hoy sigue como siempre.
Además, poco a poco están desapareciendo. Al permanecer expuestas al aire libre, los servicios de limpieza y las pisadas de miles de ciudadanos se están deteriorando con rapidez. En algunos tramos, como por ejemplo, frente a la tienda de C&A, en Príncipe, han desaparecido por completo. No queda ni rastro de ellas, lo que genera confusión entre los ciudadanos.
Las huellas de color verde y los círculos rojos que separan ambos carriles se están borrando a lo largo de ambas avenidas y solo hace poco más de un mes que fueron colocadas. «Antes del invierno, con las lluvias, van a desaparecer por completo», comentaba ayer una ciudadana en la calle Príncipe.
Muchos ciudadanos no han colaborado con esta iniciativa del gobierno municipal para garantizar la distancia de seguridad y evitar los cruces entre peatones que puedan suponer un riesgo de contagios. Es algo que se observaba ayer a simple vista. En muchas ocasiones no se cumplen los sentidos de dirección marcados por despiste. Los ciudadanos van pensando en sus cosas sin darse cuenta de que van en dirección contraria. En otras ocasiones es el sol el que invita a caminar por el otro lado de la calle.
El Concello no ha podido evitar que muchos ciudadanos ignoren las señales en las horas centrales del día, cuando el sol en verano pega fuerte y para muchas personas supone un tormento caminar bajo los rayos de sol.
Otros peatones sencillamente no están a favor de que les marquen el camino a seguir cuando andan por estas avenidas tan transitadas y consideran que, con mantener la distancia de seguridad, ya es suficiente.
Así pensaba por ejemplo ayer Raúl en la peatonal del Calvario tras salir de una panadería. «Siempre y cuando respetes la distancia, no es necesario ir por la derecha. Si te marcan por donde tienes que ir, para eso me voy a la China, que es un país comunista», protestaba ayer este vigués. Tras una encuesta realizada ayer a pie de calle en Príncipe y O Calvario, todas las personas consultadas coincidieron en señalar que en general no se están cumpliendo los sentidos únicos de circulación. «Vivo aquí y veo que la gente va por donde le da la gana», afirmaba Paquita, vecina del Calvario. «No estoy de acuerdo con los políticos, pero con la gente menos. Si queremos que esto vaya a mejor, que va para largo, nuestra conducta no está siendo buena», considera esta mujer.
Peatonal
David se gana la vida haciendo pompas de jabón en la peatonal del Calvario y conoce bien la dinámica de la calle. «La gente no cumple, solo hay que fijarse para darse cuenta», afirma. «Como el Concello no ponga una valla, no se va a conseguir nada, depende de la educación de cada uno», señalaba también Salvador Ribadulla. «Tiramos más para la sombra», cree Alejandra, vecina de la calle Príncipe, que reconoce que a veces no se da cuenta de las señales, aunque cuando va con su hija procura circular por el lado correcto.
La disposición de circular por la derecha en ambas calles no deja de ser una recomendación. El Concello no puede sancionar a los peatones que la incumplan. El alcalde anunció cuando las colocó que la Policía Local y que miembros de Protección Civil estarían atentos para reforzar el cumplimiento de la nueva señalización.
Sin embargo, los agentes no pueden estar pendientes durante todo el día que los ciudadanos circulen por la derecha. Es una decisión individual y muchos viandantes no tienen en cuenta unas marcas en el suelo que cada vez son menos visibles.