La cita previa no evita las colas

Para concretar la hora los ciudadanos reciben un papel en el que solo consta un teléfono de pago


Vigo / la voz

Tramitar la renovación del DNI o del permiso de conducir en tiempos del covid19 se está convirtiendo en una pesadilla para buena parte de la población. Se trata solo de dos ejemplos, pero salvo casos contados, el acceso a los servicios públicos ha cambiado totalmente de táctica y ya solo es posible con cita previa obtenida por vía telefónica o Internet.

Muchos ciudadanos no conocen aún la nueva normativa y se acercan a las oficinas a solicitar la cita, igual que se hacía antes de la pandemia. Otros, acuden rebotados, tras intentarlo por las dos vías oficiales. Es lo que sucedía ayer en la comisaría de la calle Álvaro Cunqueiro. Los usuarios no habían sido capaces de lograrlo por Internet o no disponían de conexión. Los que optaron por el teléfono se encontraron con que no solo les cobraron la llamada, sino que no se enteraron de nada.

En la entrada de la comisaría un agente no se cansaba de aclarar que la cita previa solo se obtiene a través de la web y del número 060 de la administración general del Estado. Para evitar olvidos entregaba un papelito con la información. No faltó quien lo intentó en el momento y se encontró en el 060 con un contestador automático que avisaba que el coste de la llamada era similar al establecido en las nacionales, variable según el operador y también si se realiza desde teléfono fijo o móvil. No se facilitaba una opción gratuita como se supone que deben tener los consumidores.

 Al revés

Pese a atender con cita previa, la cola se prolongaba ayer por el exterior de la comisaría. ¿Cómo es posible que haya tanta gente si tenemos cita?, se preguntaban una y otra vez los usuarios mientras aguantaban al sol. Tampoco entendían que entraran primero los que habían sido convocados para más tarde.

Un agente intentaba aclarar amablemente la confusión: prima la cola sobre el horario. Por mucho que una persona tenga cita para las once, debe situarse en la cola de la calle y esperar a que avance para acceder al interior. De esta forma entra primero el usuario que llegue antes, aunque su cita sea para las doce.

Este método tiene a su vez otro inconveniente: impide al público ver su número en la pantalla del interior del recinto al tener que permanecer en la calle.

La mayoría de la gente acude en esta época a renovar el DNI y el pasaporte, lo que habitualmente provoca largas listas de espera. En la actualidad puede superar el mes, aunque en otros casos la cifra se reduce como consecuencia de alguna cancelación, según constatan los usuarios.

En la oficina de la Dirección General de Tráfico de la calle Regueiro sucede algo similar. De nuevo los ciudadanos se encuentran con que en lugar de darles in situ la cita previa, les entregan un papel con la web de ese servicio y el teléfono de pago 060 sin ninguna otra opción gratuita. «No sabemos por qué nos dan este número y no otro», comentaba enfadada una usuaria, que simplemente acudía a solicitar información. El aforo máximo en el interior era de quince personas y no había aglomeración.

Donde la situación mejora un poco es en la delegación de Hacienda de la calle Lalín, aunque tiene su truco. Para gestiones de la Agencia Tributaria remiten a dos teléfonos. En primer lugar figura el de pago (901200351) y en segundo, el gratuito (912901340), con lo cual la mayoría de la gente se decanta por el que aparece en primer lugar. En este caso no advierten al usuario de que se va a rascar e bolsillo.

La demora en esa delegación es escasa. Pese a tratarse del último día para la entrega de la declaración de la renta, apenas hay público y el que llega ha solicitado la cita solo con un par de días de antelación. Ya no se pueden hacer las declaraciones y los escasos ciudadanos que acuden lo hacen para gestionar el certificado digital.

Al entrar hay que pisar en un felpudo desinfectado. No se andan con chiquitas en lo que se refiere a las medidas de seguridad. «Me he olvidado la mascarilla y vengo de lejos», comenta una mujer en la puerta al vigilante. «Pues no puede pasar, hay una farmacia aquí cerca», responde el trabajador de seguridad indicándole con el dedo.

Diez días de espera para el registro de la Xunta y una semana para el del Concello

 

Tampoco los usuarios de las administraciones autonómica y local se libran de las citas previas y de las esperas, aunque en estos casos no están obligados a pagar las llamadas telefónicas. Pueden hacerlo a través del 012 y del 010 respectivamente y en Internet. Para el registro de la Xunta la espera ronda los diez días, mientras que en el caso del Concello se sitúa más o menos en una semana. Peor lo tienen si se dirigen a las oficinas de la Seguridad Social en la calle Doutor Cadaval. En esta sede les remiten a Internet o al teléfono 901106570, donde un contestador automático advierte que por esa vía ya no se dan citas previas. En la actualidad la demora ronda los quince días. Lo mismo sucede en la otra oficina del INSS en la ciudad situada en Pintor Laxeiro. De nuevo las protestas de los ciudadanos se suceden en la puerta. La mayoría es gente que pasa de los sesenta años y que no está por la labor de enfrentarse a un ordenador para buscar la cita previa.

«Lo he intentado varias veces y no he sido capaz, lo único que he conseguido es ponerme de mal humor», comenta uno de los afectados por los cambios. En estas dos oficinas apenas se concentran usuarios al estar bastante ajustadas las citas al tiempo que se emplea en la atención al público. Tampoco se forman colas en Correos de la calle Coruña. «La afluencia es por ratos, en unos hay más gente que en otros, pero no llega a acumularse», explica un empleado. Además, está muy bien organizado con flechas en el suelo en ambos sentidos para que no se cruce la gente. Por eso, recriminan a una mujer que entra sin mascarilla.

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