Volviendo a la vida en China

El entrenador Javier Falagán retomó el trabajo ayer en el Guangzhou tras pasar solo la cuarentena


vigo / la voz

Javier Falagán volvió ayer a los entrenamientos en el Guangzhou Evergrande, donde ejerce de entrenador de porteros. El técnico, que no es vigués de nacimiento pero sí de adopción, vive así en primera persona la paulatina vuelta a la normalidad de China tras la crisis del coronavirus, un problema del que tuvo conocimiento justo antes de regresar a España para disfrutar de las vacaciones de año nuevo chino, pero sin llegar a poder imaginar entonces la dimensión de la crisis que se avecinaba.

Volvió a Vigo el día 20 y el 18 les habían comentado el asunto por primera vez. «Nos informaron de que se había desatado un brote en Wuhan, pero hablaban de dos o tres fallecidos y en una población como la de China, no le das importancia», admite. De modo que casi no prestaron atención al asunto. «Luego te vas informando y ves que no eran solo esos casos, sino que había muchos más contagiados», indica.

La evolución de los acontecimientos allí la vivió desde España, pendiente de una fecha de vuelta que iba a sufrir una demora tras otra. «Teníamos que haber vuelto el 7 u 8 de febrero, pero iba creciendo la bola, de repente se puso en 80.000 infectados y muchísimos muertos y eso generó miedo e incertidumbre. Pensabas: ‘Ahora tengo que volver allí’», recuerda. Finalmente fue el 13 de marzo cuando regresaron, sin que Falagán se planteara renunciar a hacerlo.

De vuelta en China, fueron recibidos en el aeropuerto con unos controles exhaustivos. «Nos tomaron la temperatura y nos hicieron un montón de preguntas. No teníamos traductor y hubo que cubrir papeles en chino que ni entendíamos», revela. Pasaron horas en un aeropuerto que impactaba por vacío -«solo veías sanitarios con sus trajes espaciales, como digo yo»- cumpliendo con todos los trámites. «Según el país del que vinieras, te ponían una etiqueta verde, amarilla o roja. A nosotros, la roja como los potencialmente más peligrosos por venir de España», detalla.

De allí les llevaron en ambulancia al hospital y después al hotel donde tuvieron que pasar los 14 días de cuarentena confinados. «Éramos varios compañeros, pero cada uno en su habitación, sin tener contacto», aclara. Aunque en estancias de diez metros cuadrados, asegura que se sintieron bien atendidos y tratados. «Todos los días venían médicos a tomarnos la temperatura. Nos hicieron dos pruebas del COVID-19 y al dar negativo pudimos salir», señala.

Tuvieron que rellenar una serie de documentos que necesitan llevar encima si no quieren exponerse a problemas. «Sin eso no puedes entrar en los establecimientos y nos han dicho que incluso si nos para la policía y no los llevamos, pueden detenernos al venir de la zona de más riesgo», comenta.

Pese a todo, comenta que tiene mucho más miedo por su familia en España que por él mismo. «Aquí la situación actual es de calma tensa. Saben que lo tiene casi superado, pero hay miedo. Todo el mundo va con sus mascarillas puestas, aunque dentro de lo que han pasado, ahora es su mejor momento», valora. Toda vez que ha dejado de haber contagios locales, la prioridad es minimizar los importados. «Por eso han restringido el espacio aéreo y hasta el 31 de mayo no entrarán extranjeros en China ni con permiso de trabajo».

«Con los occidentales guardan distancias de tres a cinco metros»

Falagán cuenta que es tal el control en China, que en absoluto tiene miedo. Si acaso, son los ciudadanos locales los que tienen recelos con los extranjeros. «Se guardan mucho las distancias y más con los occidentales, que intentan no acercarse a menos de tres o cinco metros», especifica.

Ayer regresaron a los entrenamientos del equipo con relativa normalidad. «Después de un parón de dos meses y medio, estamos en pretemporada, con sesiones físicas. Ahora vienen fases de acumulación para poner las bases de la temporada», explica. Aunque todavía no tienen fecha de inicio. «Todavía tiene que decidirlo la Federación China, aunque supongo que probablemente será a mediados de mayo», pronostica.

Mientras, la principal medida que toman en el día a día es llevar mascarilla y guantes cuando se mueven por las zonas comunes desde el mismo momento en que abandonan sus apartamentos. También les toman la temperatura dos veces al día, medidas que ya se asumen prácticamente como algo natural.

El entrenador, que considera que en España se podían haber hecho mejor las cosas para evitar tantas muertes y contagios, nunca se planteó renunciar al trabajo en China cuando se encontraba en casa. «Ni yo ni mis compañeros pensamos en eso. Más bien estábamos expectantes por si se alargaba y era el club el que decidía rescindir los contratos, hacer un ERTE o algunas de las medidas que se están tomando en España».

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