¿Cuál es la mejor edad para que un niño aprenda inglés?

L.Míguez

VIGO

En Vigo existen academias especializadas que imparten el idioma desde bebés, aquí te contamos las claves de las metologías que usan

18 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La respuesta más fácil a la pregunta del titular es esta: antes que sus padres. Y es que las generaciones anteriores podían no tener su primer contacto con el inglés hasta los once años o poco menos. Ahora, no hay colegio que no presuma de sus clases de idiomas desde el inicio de preescolar pero ¿y si queremos que empiece antes?.

En Vigo existen varios centros de enseñanza especializados en inglés para los más pequeños, antes incluso de que aprendan a hablar en su idioma materno. «Hay estudios de lingüistas que dicen que el bebé nace con capacidad para distinguir sonidos y de hecho, si un bebé de 6 meses escucha su lengua y otra  gira la cabeza cuando le llama la atención, cuando tienen un año y ano distinguen», explica Luz Janeiro, de SchoolHouse. En su caso las lecciones arrancan precisamente cuando son bebés menores de doce meses. Como resulta imposible dar una clase convencional, ellas aplicaron su propio método. 

«Preparamos unos audios para que los tenga de fondo el bebé. Por lo menos dos horas de exposición diaria, canciones, cuentos infantiles y diferentes ritmos y repeticiones que les vayan sonando constantemente», explican desde esta escuela, situada en García Barbón. Desde los seis meses de edad y cada tres semanas padres y pequeños participan en talleres en los que se trabajan los audios que han estado escuchando. Juegos, movimientos, imágenes.. y sobre todo, alegría. Vincular la lengua a una experiencia positiva es el primer paso para que el aprendizaje sea un éxito. A partir del año el material entregado se completa con vídeos y cuando se llega a los tres años comienzan a ir a clases, primero una vez por semana y luego dos. «Esto no es lo mismo que ponerle la radio o la tele en inglés, aquí lo que escucha está estructurado y adaptado y luego lo vinculamos a lo que vemos en clase», comentan desde Schoolhouse, que cuentan con tres sedes en la ciudad y una experiencia de más de treinta años. 

En realidad, fueron de los primeros centros en especializarse en inglés para niños en su momento, con los que arrancaba a los cinco años para luego ir adelantándolo a los 3. Hace unos años llegaron a la conclusión de que la clave era llegar a los bebés. «Cuanto antes mejor, los bebés que llevan ya dos cursos dicen nombres de animales en inglés que no saben ni en castellano. Por supuesto que los padres lo hablen luego en casa también ayuda, es impresionante como tan pequeños aprenden canciones y acciones, son como esponjas pero esa facilidad la van perdiendo», añade Luz Janeiro, que explica que la técnica que aplican tiene por nombre spiral learning. En total quince profesores trabajan en estas escuelas, situadas en García Barbón, Ecuador y Pizarro. 

En el caso de Kids&Us, los pequeños pueden empezar a acudir a clases de inglés a partir del primer año. Esta academia, con centros en Urzaiz y Gerona, cuenta con una mascota por clase que ayuda a los más pequeños a relacionar vocabulario y a divertirse. «Todo es muy visual, intentamos que aprendan inglés como lo hacen con su lengua materna. En el primer curso vienen con sus padres porque es un apoyo emocional muy grande. Trabajamos aquí y también en casa, ya que les damos a las familias material de audio para que lo pongan todos los días durante alguna rutina, así los niños van interiorizando estructuras y palabras», comenta Patricia González, la directora. 

Según explican, tienen una metodología propia y eso es parte de su éxito. Las mascotas ayudan a que los niños se identifican con ellas puesto que los personajes tienen su edad y vivencias parecidas, lo que refuerza el vínculo y sirve para conocer las experiencias de su día a día en inglés. «En la etapa de dos años, por ejemplo, el muñeco tiene una mascota a la que sacamos el chupete, el pañal y así les resulta más fácil empatizar con el personaje, porque vive las mismas situaciones que ellos», comentan desde la academia, que ofrece grupos reducidos de hasta cinco niños y clases una vez por semana, que se complementan con los audios y libros de solapas con canciones. 

En el caso de Manuel Touriño, de Ensiname, las lecciones para los pequeños arrancan a los dos años tanto en su sede de Vigo como en la de Pontevedra. Los pequeños van una hora dos días por semana a unas sesiones en las que hay un máximo de ocho niños. Aquí la metodología se basa en la fonética y la técnica del jolly phonics trabaja en hacer que los niños interioricen los 42 sonidos que hay en inglés de modo natural. 

Con su método no solo llega a los pequeños, también forman a profesores de colegios y aseguran que los niños que siguen sus clases tienen una pronunciación más lograda y mejor oído para la lengua de Shakespeare. «Cada sonido tiene una canción y un movimiento, nosotros no le hablamos de letras si no de palabras y así les ayuda a relacionarlos y pronunciarlos correctamente, eso hace que el oído les trabaje mucho», comenta Touriño.

En total forman en sus centros a más de 600 niños en los dos centros y también a través de las actividades extraescolares que ofrecen en diferentes colegios de Vigo, concertados y públicos. Para ello cuentan con un equipo de 25 personas repartidas entre la sede de la ciudad olívica, en la calle Zaragoza y la de Pontevedra, en la calle Juan Carlos I. 

Otra de las opciones que Vigo ofrece para que los más pequeños se familiaricen con esta lengua es el centro de estimulación La flauta mágica. Allí empiezan con los talleres cuando el pequeño cumple un año y puede seguir aprendiendo en la sede de Vigo hasta los cinco. «Son sesiones de 45 minutos temáticas, cada mes está enfozado a un tema según la edad y el interés de los menores. Sobre todo apostamos mucho por las canciones y los juegos» explica Silvia Cancelo, la profesora de esta materia. Es posible acudir en diferentes horarios los martes, jueves o sábado.