Cómo responder a una catástrofe

A raíz del accidente del tren de O Porriño, el Cunqueiro hizo un plan que define cómo dar respuesta a una crisis

La primera atención en el accidente de O Porriño la hizo el 061. En la imagen se ve cómo una médica establece la prioridad de cada paciente con pegatinas de colores.
La primera atención en el accidente de O Porriño la hizo el 061. En la imagen se ve cómo una médica establece la prioridad de cada paciente con pegatinas de colores.

Vigo / la voz

Todo cambia en un hospital cuando se produce una catástrofe. La filosofía en las urgencias del hospital es la misma que todos los días: hay que atender a todos los enfermos, dando prioridad a los más graves. Pero cuando en unas pocas horas entran 189 víctimas, como sucedió en el accidente de O Marisquiño, la coordinación se hace esencial. El Hospital Álvaro Cunqueiro es el único de Galicia que dispone de un plan de incidencia de múltiples víctimas, o plan de catástrofes. Coordinado por la médica Dolores Zapata, se redactó a raíz del accidente del tren de O Porriño, que ayer cumplió tres años, y en el de O Marisquiño se puso a prueba.

¿Cuándo se activa el plan?

«El plan se activa cuando sucede algo que provoca que nuestros recursos no sean suficientes para cubrir las necesidades», explica el jefe de servicio de urgencias, Ángel Pichel. Por eso la organización es tan importante. La Xunta activa el plan y entonces se forma un puesto de mando y se convoca al comité de catástrofes del hospital, para tomar las decisiones. La asistencia va a pivotar sobre las urgencias. Lo primero que se hace es dividir el servicio al 50 % y luego se va ajustando en función de las necesidades.

¿Cómo se organizan las urgencias?

Dividir al 50 % el servicio de urgencias supone dos cosas. Por una parte, a la mitad del personal se le dedica a la catástrofe y a la otra mitad al resto de las urgencias, que pueden seguir llegando al hospital. Por otra parte, se divide también el espacio, de una manera que ya está definida y con planos marcados: un área de boxes y la zona de consultas se dedican a la urgencia convencional, mientras que la otra zona de boxes y el área en la que se atienden habitualmente las urgencias traumatológicas se destinan a la catástrofe. De los cuatro boxes de críticos, se destinan tres a esta. «En función de lo que ocurra, vamos ajustando», dice Pichel. Eso supone también reforzar el personal del servicio si hay muchas víctimas.

David Rodríguez Lorenzo de la unidad de calidad;  Dolores Zapata, coordinadora del plan de incidentes de múltiples víctimas; Ángel Pichel, jefe de servicio de urgencias; Mercedes Millán, supervisora de área; Maite  Maza, jefa de unidade de urgencias; Miguel Dominquez, supervisor de urgencias; Xoan Hermelo, subdirector de enfermería; Rosa Morais, supervisora de área; y Lorena Soto, enfermera de urgencias.
David Rodríguez Lorenzo de la unidad de calidad; Dolores Zapata, coordinadora del plan de incidentes de múltiples víctimas; Ángel Pichel, jefe de servicio de urgencias; Mercedes Millán, supervisora de área; Maite Maza, jefa de unidade de urgencias; Miguel Dominquez, supervisor de urgencias; Xoan Hermelo, subdirector de enfermería; Rosa Morais, supervisora de área; y Lorena Soto, enfermera de urgencias.

¿Y el resto del hospital?

Los grandes sucesos afectan a todos los servicios, en mayor o menor medida. Desde urgencias se puede derivar pacientes a la uci, a la unidad de reanimación o a los quirófanos. Pero también son vitales los servicios de radiología y laboratorio, para hacer pruebas, la organización de las camas de hospitalización o incluso el personal de información.

¿Cuánto tiempo se trabaja así?

Desde que el Cunqueiro se abrió hace cuatro años, se han registrado cuatro eventos que han obligado a activar el plan de múltiples víctimas total o parcialmente: el accidente mortal de los ciclistas de Oia, el del tren de O Porriño, la explosión de la pirotecnia de Tui y el hundimiento de O Marisquiño. «Cada catástrofe es distinta, no es lo mismo que haya muchas víctimas leves a pocas y graves», explica el coordinador de urgencias. Así que después de la división inicial del 50 %, se van tomando decisiones. Por ejemplo, en la explosión de la pirotecnia hubo veinte víctimas, así que se activó la parte que tiene que ver con la atención a enfermos críticos, el resto no hizo falta, de modo que no se dividió el servicio de urgencias.

¿Qué más define el plan?

Todo está definido, desde cuál es la primera llamada que se hace y a quién -incluso a quién si el primero no coge- hasta cuáles son los pasillos que se deben utilizar para trasladar a los pacientes, pasando por cuestiones administrativas como la numeración que se utiliza para identificar a los heridos. Está definido también a qué servicios hay que poner en alerta y qué tiene que hacer cada uno. La idea es que no haya espacio para las sorpresas en la vorágine de una catástrofe, para que la organización sanitaria pueda darle respuesta.

El plan se aprobó en octubre del 2018. «Somos el único hospital de Galicia que tiene un plan y nos han pedido que colaboremos con el de Ourense y A Coruña», dice el jefe de urgencias.

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