El equipo verde estrena en O Vao su décima temporada en Segunda B con la estabilidad por bandera
31 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.El Coruxo se ha convertido en uno de los clásicos de la Segunda B. Lo que comenzó como un ascenso histórico en el 2010 ha dado paso a la década de bronce del cuadro de O Vao. Porque diez son las temporadas que el equipo verde lleva de un modo ininterrumpido, algo que pocos pueden decir. Otros proyectos como el Somozas, Compostela o Racing no fueron capaces de sostenerse en el tiempo y acabaron visitando la Tercera División, algo que también le sucedió al Celta B durante esta etapa.
«Estar diez años en Segunda B habla bien del club, porque para un equipo como el Coruxo que no es puntero tiene mucho mérito. Para los que estamos en esta décima temporada el objetivo es darle continuidad a esa estabilidad que han conseguido, que ya es bastante, y a partir de ahí ver hasta dónde podemos llegar», comenta Míchel Alonso, el técnico actual.
Todo comenzó en La Roda. En la localidad albaceteña los verdes hicieron valer el 2-0 de la ida con un empate a un gol. Era el 19 de junio del 2010 con Josiño Abalde como entrenador y con Jonathan Antúnez como futbolista más mítico (de aquella época ya no queda ningún jugador en el club). Desde entonces, el Coruxo solo ha pasado por un trance serio que hizo peligrar la continuidad en la categoría: el play-out del curso 17/18 en donde Jacobo Montes lideró el milagro de la permanencia ante el Mérida. Por contra, en dos ocasiones acabó en la octava posición (temporada 14/15 y 16/17) muy cerca de los puestos que daban derecho a disputar el play off de ascenso a Segunda, una opción que también tuvo presente en el último ejercicio hasta la recta final de temporada.
En esta décima campaña en Segunda B soplan vientos de cambio en el conjunto verde. Para comenzar en el banquillo, con Míchel Alonso como nuevo inquilino. Mañana (18 horas) reciben al Inter de Madrid en su primer partido en casa después de caer en Pasarón en el acto inaugural de la liga. «Tenemos ganas de hacer un buen partido y llevarnos los tres puntos en casa, pero sobre todo de cambiar las sensaciones del primer partido, que no fueron buenas. Esa es la intención», comenta el entrenador que tiene las dudas de David Añón, que volvió a entrenar ayer después de estar toda la semana con una bronquitis, y de Trigo, que arrastra un esguince de tobillo.