Ángeles Marra: «Yo pude estudiar por las becas de Felipe»

«Me duele en el alma formar a alumnos y que su opción de futuro no sea otra que abandonar el país»


vigo / la voz

El PSOE vigués tiene en la facultad de Económicas un auténtico vivero de cargos institucionales: Abel Caballero, Gonzalo Caballero, los concejales Abel Losada, María José Caride y Jaime Aneiros, y también la diputada en el Congreso y exconcejala Ángeles Marra. Ella se suma a la teoría de que la economía es la mejor manera de analizar el mundo y eso multiplica la disposición para implicarse en la vida pública. No se considera dura como profesora de Fundamentos de Análisis Económico. «Una profesora tiene que saber emocionar, no dar toda la materia por completar el programa, sino saber discernir qué es lo importante», dice para añadir que ella siempre da pistas a sus alumnos sobre qué es lo que va a caer en los exámenes. «Hay que saber ayudar y ser cómplices con ellos», establece para declararse a la vez partidaria de la enseñanza concisa, centrada en lo importante.

Mide sus palabras y sus reflexiones para conceder lo justo sobre su vida privada y no meterse en charcos demasiado profundos al hablar de política o de su faceta académica. Pero esa medición activa no es suficiente para evitar que los ojos se le llenen de lágrimas al recordar a su suegra. «Una luchadora que crio a mi hijo. Un pilar básico», dice para reconocerle el apoyo que le prestó mientras ella se encerraba hora tras hora para preparar el doctorado y las oposiciones de la plaza lograda en la Universidad. «Fue algo obsesivo, no hacía más que estudiar».

De su marido, y este de su padre, recibió la información y el impulso para militar en el socialismo. «Mi suegro fue de los primeros afiliados del PSOE en Vigo. Cruzó la ría de Ribadeo a nado para escapar de los nacionales», rememora como parte de la intrahistoria de su militancia «desde hace mucho tiempo, ya ni me acuerdo cuando me afilié».

«Yo soy sumamente responsable en todo lo que hago», dice para explicar cómo solo necesitó tres meses desde que acabó sus estudios hasta que empezó a dar clase en la facultad. «El primer año fue un poco extraño. Le estaba enseñando a compañeros míos de carrera que habían suspendido la asignatura». A sus recuerdos añade una circunstancia definitoria. «Éramos una familia muy humilde. Yo pude estudiar por las becas de Felipe [González]», advierte mientras reflexiona sobre la emigración joven que ahora observa desde la Universidad. «Me duele en el alma formar a alumnos y que su opción de futuro no sea otra que abandonar el país. Yo les digo que sí, que vayan y acaben su formación fuera, pero que vuelvan, tenemos que hacer lo posible para que vuelvan y que sean valientes y emprendan».

La faceta académica le llena. «Me encanta dar clases, generas valores y formas de pensar», avanza para admitir que le gusta que le reconozcan por la calle sus exalumnos. «Lo hacen más que por ser política», admite Marra, que fue senadora en la anterior legislatura además de concejala de Transportes y Proyectos Estatales Europeos en el mandato municipal recién terminado.

La responsabilidad que asegura marca su vida también la exige a los demás, al PP de Casado y al de Núñez Feijoo también. A ninguno de los dos los ve suficientemente concienciados de que hay momentos en la historia de un país en los que en lugar de fiarlo todo a posiciones partidarias tendrían que favorecer la gobernabilidad, sus prepuestos, las iniciativas sociales... «Los políticos estamos de paso, es un trabajo transitorio, porque los ciudadanos nos ponen y nos quitan».

Y al que considera que lo han puesto por méritos sobrados es al alcalde de Vigo. «Va a transformar esta ciudad, ya lo está haciendo y nadie en la historia habrá dejado un legado igual», augura dando por hecho que el paso de Abel Caballero por la alcaldía definirá «un antes y un después en la historia de Vigo. Tiene un gran proyecto a largo plazo, porque entiende esta ciudad como nadie», dice del regidor, que juzgo tanto su tesis como las pruebas de su oposición.

Uniendo su doble condición de docente y política ensalza las becas de inglés que concede el Concello desde la llegada de Caballero. «La Xunta no lo hace, no entiende a Vigo y el PP tampoco», afirma mientras carga contra la decisión de hacerle un hueco con el dinero de todos a Corina Porro al frente de la Delegación de la Xunta mientras trata de recomponer su partido en la ciudad. «Se pasó nueve años fuera de Vigo y abandonó dos veces, las que no fue capaz de conseguir la alcaldía frente a Abel Caballero». «Y decir que es la voz de los vigueses es una burla democrática después de haber avalado que nos quedásemos sin caja de ahorros, haber atacado al aeropuerto o apoyado un hospital privado. Si apoya a Vigo que exija que el aparcamiento del hospital sea gratuito, como hizo el alcalde».

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