Media Gran Vía sin árboles

El Concello ejecuta la tala de doce de árboles en la acera de los impares desde María Berdiales a Venezuela, y finalizará la actuación en la acera de pares en la segunda fase


vigo / la voz

El Concello de Vigo ha modificado el perfil de la Gran Vía. Desde ayer, el cambio es evidente y el contraste con los tramos que aún conservan los árboles, indiscutible. Los operarios ejecutaron entre el jueves y el viernes la tala de una docena de ejemplares. Anteayer se eliminaron ocho y ayer remataron la faena con los cuatro que quedaban delante de la fachada principal de El Corte Inglés. El último que cayó fue el que tapaba parcialmente el cartel del Starbucks, que ahora se ve mucho mejor. En la siguiente fase cortarán los de la acera de los pares.

La escasa oposición ciudadana no evitó que el único bulevar que queda en las grandes ciudades gallegas conservara su esencia. Pero el proyecto contó con voces críticas desde el principio y se creó una plataforma, Salvemos la Gran Vía, que convocó tres manifestaciones. Su portavoz, Ana García, estuvo hasta el último momento tratando de evitar la tala, llegando incluso a intentar encadenarse al último de los castaños que iban a eliminar en esta fase, pero fue disuadida por la policía. Numerosos viandantes asistieron a la escena horrorizados. Como Begoña Vázquez, que indicaba: «No entiendo por qué han hecho esto. Oí que los iban a talar pero la verdad es que nunca me creí que llegaran a hacerlo», reconoce.

La tala forma parte del proyecto de instalación de rampas mecánicas desde el trecho que va de la esquina de María Berdiales a Venezuela. El plan era que partieran de más abajo y llegaran más arriba, pero por ahora el gobierno municipal solo puede ejecutarlo en este tramo porque el resto está en estudio, paralizado por Patrimonio al afectar a edificios históricos. Actualmente el damnificado es el patrimonio medioambiental.

Muchos ciudadanos se llevaban ayer las manos a la cabeza al ver la masa vegetal por última vez. Y vecinos, también. Entre ellos, el músico Nicolás Pastoriza, que comentaba en redes sociales colgando una foto de los troncos desparramados en el suelo: «Los árboles de mi calle hoy. Mañana millones de leds», y añadía a La Voz: «Creo que ya hay más cosas derribadas que me gustan de Vigo que cosas recién construidas. Ver los árboles así después de treinta años en el barrio de Casablanca fue durillo», reconoce.

El artista y miembro de la Real Academia Gallega de Bellas Artes Din Matamoro, que también vive en la zona, dijo al respecto que «es un despropósito en todos los sentidos». Otra viguesa Gloria Rodríguez, no ocultaba sus ganas de llorar y añadía que «es muy doloroso ver eso destrozado». Entre las voces críticas también hay matices. Ante el panorama, la viguesa Lourdes Enríquez valoraba positivamente la colocación de las rampas «que va a favorecer a mucha gente con movilidad reducida, pero no me gusta que corten los árboles. eso no. No era necesario», opina.

Font dice que es demagogia

El portavoz del gobierno municipal, Carlos López Font manifestó respecto a la actuación que «se está haciendo mucha demagogia. Se esta cayendo en una irresponsabilidad tremenda a la hora de no atender los informes». El concejal afirmó por la mañana que «en los últimos días se han retirado siete arboles de la acera impar de Gran Via», cifra que fuentes municipales elevaron a doce por la tarde, y argumentó que «muchos estaban en una situación muy mala, podridos y con riesgo de caerse. Deben ser talados por riesgo de caída».

El edil reiteró que los que han sido arrancados del bulevar central «serán trasplantados para su posterior reposición. Se están talando los arboles que constituyen un peligro». El proyecto contempla la desaparición de 128 árboles de los cuales se talan 54: son 41 castaños de Indias y trece tilos de los laterales.

Todos los tocones fueron cubiertos con serrín

Después de que el Concello comunicara el jueves que la eliminación de los árboles «conta cos informes de enxeñeiros agrónomos, que sinalan un deterioro de 11 puntos sobre 12 en cada unha das árbores analizados», ayer todos ellos, los doce talados, fueron cubiertos con serrín, lo que impedía poder ver su estado.

«Esto ocurre porque se hacen mal las podas y los ejemplares enferman»

Las actuaciones de los Concellos con el arbolado urbano no siempre son correctas. Lo afirmaba ayer un técnico. La empresa San José es la que se ocupa del proyecto de reforma de la Gran Vía viguesa, plan que tiene un coste de cuatro millones y medio de euros, como rezael cartel colocado en medio del bulevar central. «Algunos árboles están enfermos y lo están porque los ayuntamientos, encargan las podas a técnicos que no saben hacerlo. Al hacerlo mal y a destiempo les entra la pudrición por arriba y hacia adentro, dañándolos», añade.

El educador medioambiental Antón Lois señala que en algunos ejemplares se podía apreciar una posible infección de hongos «pero se podría evaluar el nivel de afección y su grado de reversibilidad con tratamientos fitosanitarios además de ampliar alcorques y abonar y oxigenar la tierra, porque llevan toda la vida sin apenas aporte de agua y solo le llega la que se pueda acumular en ese alcorque mínimo, en tierra sin nutrientes y apisonada. Lois concluye que «si pones todos los medios para que enfermen y mueran, terminarán enfermando y muriendo, pero el problema central «no es ni técnico ni botánico ni fitopatológico».

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