Las playas de O Morrazo atraen a infinidad de bañistas a los que el coche se les convierte en un problema
14 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Ir a la playa en verano puede convertirse en una pesadilla solo por el tiempo que hace falta para llegar hasta el arenal o para encontrar un lugar donde aparcar.
Multitud de playas y calas de O Morrazo se convierten cada verano en escenario de esas dificultades con los asiduos de las vacaciones y visitantes que contribuyen a la proliferación de atascos en las horas punta. Y una vez llegado a la playa escasean los lugares donde aparcar. Algunos de los arenales se hacen complicadas de llegar con familia y bártulos sin vehículo, sobre todo si se accede desde otro municipio, aunque sea limítrofe. No hay donde estacionarlo.
Desde hace años surgieron los leira-párking, terrenos de particulares que son reconvertidos en aparcamientos por sus dueños. Con esa idea de negocio, un matrimonio cercano a la jubilación reconvirtió el terreno no edificable que poseen pegado a la misma playa de Area Brava. Allanaron la parcela, pusieron viñas para dar sombra, instalaron unas sillas para ellos y crearon así el particular aparcamiento donde, por 2,5 euros se puede dejar el coche aparcado a la sombra todo el día.
Cuentan que al principio bastaba con pedir un permiso al Concello para poder instalar un párking artesano, pero ahora ese permiso no es suficiente y también es necesario estar dado de alta como autónomo.
Solo abren en julio y agosto, cuando realmente hay más actividad turística y cuando les compensa estar al pie del cañón bajo el sol y pagar la cuota de autónomos. «Nos da para comer, tampoco para más. Y conlleva trabajo, aunque no lo parezca», explican.
La pareja denuncia que el Ayuntamiento aprovecha para «asignar» su párking como si fuera el propio de la playa, ya que sin dicha instalación no podría lucir su bandera azul. Pero nadie les ayuda a mantenerlo ni gestionarlo, pero sí que la playa se beneficia, reiteran. «Yo no sé qué pasará dentro de un año cuando me jubile y lo cierre, porque sin aparcamiento no hay bandera», insisten.
En la península de O Morrazo la crisis de acceso y estacionamiento sobresale en las playas de Liméns y Menduíña. En la primera, el dueño de la escuela Liméns Wind & Sup Club denuncia que en años anteriores fueron ellos quienes se vieron obligados a organizar el pequeño aparcamiento de tierra que se sitúa a pie de playa. «A veces se forma un caos con las caravanas que intentan entrar al cámping y muy a menudo somos nosotros quienes tenemos que dirigir el aparcamiento. Es un problema sobre todo cuando los coches aparcan a ambos lados del vial de acceso, porque llega un punto en el que no pueden ni entrar ni salir». Añade fueron ellos quienes sugirieron al Concello que pintara de azul dos plazas del aparcamiento para dejarlas reservadas a personas con discapacidades. «Antes había dos terrenos privados que funcionaban como leira-párking aquí cerca, pero hace dos o tres años que los tuvieron que cerrar», explica.
En Menduíña la situación es incluso peor. Ni siquiera hay un espacio de aparcamiento público y los bañistas se ven obligados a buscar cualquier hueco donde dejar el coche. El acceso en teoría está habilitado para el coche hasta primera línea de playa por la Baixada á praia da Menduiña, pero enseguida surge un tumulto de vehículos aparcados sin orden ninguno y con la imposibilidad de dar la vuelta, por lo que la única vía de escape es seguir por la subida de Costa da Area, un empinado camino a lo largo del cual los usuarios van dejando el coche como pueden.
La policía local incluso se ve impotente para actuar, ya que no hay señales que prohíban el estacionamiento en dichas zonas. Hay tramos en los que hay una línea continua en el borde de la carretera, pero eso no disuade a la mayoría de usuarios de las playas.
Las áreas de estacionamiento gratuito o de pago escasean en la costa del Val Miñor
El área del Val Miñor es otra de las de máxima atracción playera en la provincia y con ello proliferan los problemas de aparcamiento que pueden restarle atractivo.
En playa América hay plazas de aparcamiento a lo largo de casi todo el paseo y dos párkings sobre suelo de arena pegados a la costa. Sin embargo, los usuarios se quejan de que a menudo es imposible encontrar un hueco para sus vehículos debido a la gran cantidad de gente que visita la playa y la escasa rotación de espacios, por lo que tienen que encaminarse hacia la carretera superior para encontrar sitio.
«Por la mañana puedes encontrar algo en uno de los dos párkings, pero a partir del mediodía se vuelve más difícil y por la tarde, imposible», cuenta una asidua de la playa que a menudo tiene que dar varias vueltas para encontrar un hueco donde dejar el coche.
«A veces se tarda un poco, pero generalmente sueles encontrar sitio», cuenta sin embargo otro usuario. Y es que a lo largo del día los aledaños de playa América se van llenando de coches, hasta que llega un momento en que la línea de vehículos estacionados va desde el paseo hasta el mismo vial a Vigo, ocupando los bordes de todos los caminos que conectan ambas carreteras.
Hacia la playa de Panxón, la situación empeora. Allí los visitantes se quejan de que es casi imposible encontrar dónde dejar el coche, simplemente, porque no hay espacio físico. En el puerto de Panxón hay un aparcamiento, pero en realidad es tan pequeño que se llena enseguida y luego hay que alejarse mucho de la playa para encontrar donde estacionar.
El mismo problema lo tiene la playa de Patos. A pesar de que hay un aparcamiento de tierra al lado de las escuelas de surf, los días de verano se llena tan rápido que luego es una odisea encontrar donde dejar el coche. «Normalmente recurrimos al párking de pago que hay un poco más arriba porque aquí no suele haber sitio», cuenta una señora que veranea cada año en la zona.
Además, los bañistas procedentes de Vigo se encuentran con otro punto negativo para acceder: la caravana. Tanto la avenida de Ricardo Mella como la carretera de Camposancos concentran atascos entre las 14.00 horas y las 17.00 horas. Esto ocurre también en el sentido contrario y sobre las 20.00 horas y ambas se llegan a colapsar.