Un derbi con sabor a despedida

M. V. F. VIGO

VIGO

M.MORALEJO

El partido entre Porriño y Guardés apunta a ser el último con sus equipos para Cecilia Cacheda y Estela Doiro

11 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Algunas están confirmadas al 100 % y otras no, pero parece claro que el de este domingo en A Sangriña entre Porriño y Guardés va a ser un derbi de despedidas. Será el adiós a sus equipos de jugadoras emblemáticas como Cecilia Cacheda, que semanas atrás anunció a La Voz su intención de poner punto y aparte a su etapa en el Porriño y que en vísperas de disputar su enésimo derbi -«puede que vayan doce o catorce», calcula- confirma que la decisión ya está tomada y que en breve se conocerá su próximo destino.

Cacheda asume que será su último derbi al menos a corto plazo, porque no descarta volver a O Porriño en el futuro. Aunque sea en A Sangriña y no en su pabellón, este hecho sí convierte el partido en aún más especial que el resto de duelos contra el Guardés que ha disputado. «Llegamos salvadas, sin presión y son partidos para disfrutar, terminar la temporada con el mejor sabor de boca posible y también demostrar que hasta que acabe la temporada estoy aquí para darlo todo por el Porriño», recalca.

También Doiro, que no confirma una marcha más que probable, asegura estar «centrada en estos tres partidos que quedan, en disfrutarlos en acabar de la mejor manera». Zanja la cuestión del fin de su etapa en el Guardés reconociendo que hay una decisión tomada -sin desvelar cuál- y que cuando sea el momento, una vez finalizada la temporada, la comunicará.

En lo deportivo, los dos equipos llegan en situaciones muy diferentes, dado que mientras las porriñesas consiguieron certificar matemáticamente la salvación y no tienen ninguna otra aspiración clasificatoria, su rival necesita ganar para seguir peleando por terminar el curso en puestos europeos. «Creo que hay mucha desigualdad en este derbi en cuanto a ambición y retos, pero un derbi siempre es una motivación suficiente y eso hará que se iguale», vaticina.

Doiro se apunta a la teoría de que cuando llega un derbi la situación de cada equipo no influye en el desarrollo del partido. «Es verdad que nosotras tenemos ese objetivo bonito de la tercera plaza europea y que ellas ya no tienen la presión de luchar por la salvación, pero un derbi siempre quieres llevártelo y ellas van a venir a ganar», asume.

Cecilia reconoce sin paños calientes que la temporada no ha sido lo que imaginaba. «Empezamos con una dinámica negativa en relación con lo que esperábamos por plantilla y por lo visto en pretemporada y una vez que te metes en una racha mala es difícil salir», comenta. Pero el curso no solo no ha sido bueno a nivel colectivo, sino que en lo individual tampoco está satisfecha. «He estado lastrada por lesiones y podría haber dado mucho más. Ha sido una temporada mala, rara y muy dura, pero no sirve de nada lamentarse, sino intentar acabar lo mejor posible estos partidos que quedan y sacarse el mal sabor de boca dentro de lo posible», valora.

La del Guardés tampoco ha sido «la mejor de los últimos años, pero tampoco una temporada mala», indica su capitana. Cree que perdieron puntos claves que les han privado de estar en la pugna por el título, pero valora que hayan llegado al final con opciones de ser terceras. «Es un reto chulo y tenemos muchas ganas. Creo que el bajón de febrero y el traspié de la Copa nos afectaron mucho», admite.

A Cecilia le gustan los derbis principalmente por dos factores: el ambiente que se genera y los vínculos que hay entre jugadoras de uno y otro equipo. «Hay un montón de gente que ha jugado en un equipo y luego en el otro, o nos conocemos por las selecciones. Es mucha la cercanía y los partidos jugados toda la vida», recalca. Pone el ejemplo de Lorena, ahora rival, que fue su compañera y a la que tiene un gran cariño.

Estela es una de esas jugadoras que ha vestido las dos camisetas. «Para mí jugar contra el Porriño siempre es especial. Intento llevarlo como cualquier partido para que no me afecten los nervioso y las emociones». Mañana, quizá más que nunca, estarán a flor de piel.