Un equipo de barrio en la corte

Míriam V. F. VIGO / LA VOZ

VIGO

El Matamá, en puestos de ascenso a Primera femenina B, es una excepción entre clubes con un soporte mayor

06 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya en plena pretemporada, el pasado verano, el entonces recién llegado técnico del Atlántida de Matamá de fútbol femenino, Edu González, marcaba como objetivo de su equipo el ascenso a Primera B, la nueva categoría que echará a andar el curso que viene. El tiempo le ha dado la razón en que, al menos, estarán en la pelea. Porque pasado el ecuador del campeonato en Segunda, el equipo vigués marcha tercero, en una de las plazas que dan derecho a militar en la que el próximo curso será la segunda categoría nacional.

El lugar que ocupan ha sido posible, en lo que a resultados se refiere, gracias a una racha de cuatro victorias consecutivas y cinco encuentros puntuando que les sitúan como el primer equipo al margen de los galácticos Deportivo y Oviedo, y a la espera de que el Friol dispute el partido que tiene pendiente. Pero Edu González se fija en más cosas. «Estamos en nuestro mejor momento por resultados, pero sobre todo lo estamos a nivel de juego. Tenemos nuestro modelo, sabemos lo que queremos y estamos siendo capaces de llevarlo a la práctica», celebra el preparador.

Y no ha sido fácil llegar a este punto con un proyecto que, aunque con el vínculo de David Ferreiro -técnico el año pasado y ahora director deportivo-, comenzaba con cambio de entrenador y también con muchas jugadoras nuevas. «Había que acoplar muchas piezas y el período de adaptación ha sido largo. La evolución ha sido muy positiva y poco a poco lo hemos ido consiguiendo», desgrana.

Ese «poco a poco» lo repite mucho González, que se apunta a la filosofía del partido a partido y recuerda que estar ahora mismo muy bien posicionadas en la lucha por el ascenso no es ninguna garantía. «Las notas se ponen a final de curso y será entonces cuando veamos a qué podemos aspirar. Es básico tener los pies en el suelo y la cabeza muy centrada», pide el entrenador. Y cuando habla de lo larga que es la temporada, recuerda que están condicionados por factores que hace que lo parezca aún más, como las lesiones, las sanciones y los estudios. «Al no ser un equipo profesional, hay momentos en los que las futbolistas deben centrarse en lo que se deben centrar, aunque eso suponga momentos complicados para el equipo», reflexiona González.

Otro hándicap con el que cuentan y que les diferencia de la mayoría de sus competidores directos es que ellos no tienen un equipo masculino de la élite que les sostenga, un apoyo que echan en falta. «Somos un club muy modesto de un barrio de Vigo y si nos fijamos tanto en nuestro grupo como en el resto, están llenos de equipos que cuentan con el respaldo de clubes masculinos de Primera o de Segunda, como Oviedo, Deportivo, Lugo, Alavés, Osasuna...», ejemplifica.

Precisamente la mayoría de los equipos más fuertes responden a ese perfil, con el que también se corresponden los que cree que van a ser sus principales competidores de cara al objetivo. «Si nosotros conseguimos el ascenso sería poner a Matamá en el mapa de España, sería importantísimo y pensarlo es una motivación extra», concede insistiendo en que tienen un calendario difícil por delante «tanto por rivales como por campos» que les quedan por visitar.

La maldición de la portería

Durante toda la primera vuelta, la central Ani Fontán ejerció de portera al lesionarse las dos jugadoras de esa posición con la que cuenta la plantilla. Eso, sumado a que las guardametas del filial no alcanzan los 15 años -y además, una de ellas también está lesionada-, no dejaba otra opción que recurrir a una jugadora de campo. Para colmo, una vez recuperadas, ambas se han vuelto a lesionar en partidos consecutivos. Y el pasado domingo, en la cuarta victoria consecutiva, Ani Fontán volvió a ponerse bajo plas. El técnico alaba su buen hacer y disposición.