Un juicio revela que el asilo es una casa de la droga

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

Un toxicómano que se surtía en A Ferrería contó a la Audiencia que iba a consumir heroína a la antigua residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Pi y Margall

13 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El asilo abandonado de Pi y Margall, pendiente de demolición, no solo es un edificio okupa. También era el lugar al que algunos toxicómanos iban a consumir la heroína que compraban en el entorno del clan de A Ferrería. Así lo confesó ayer un supuesto cliente: «Los policías me cogieron en un convento de monjas, donde iba a consumir».

La Policía hizo vigilancias en el barrio hasta detectar a dicho cliente que, supuestamente, adquirió droga a un sospechoso del clan en la Subida ao Castelo de San Sebastián aunque él dice que la dosis la compró en la plaza de la Princesa. Los agentes antidroga interceptaron al sospechoso al entrar en el asilo en ruinas y le decomisaron una papelina. Este se quejó de que era la única dosis que tenía para consumir antes de ir a la cárcel y le contestaron: «Vale diez euros, cómprate otra».

El juicio contra el presunto vendedor de A Ferrería se celebró ayer en la Audiencia. Le acusan de vender varias papelinas de heroína o marihuana por valor de 10 o 14 euros en marzo del 2017.

La Policía contó que gracias a la colaboración de una asociación vecinal les llegaron quejas de que se había reactivado la venta a toxicómanos en A Ferrería, aunque de forma muy espaciada. La UDEV ya había desmantelado el clan en el 2016 con seis arrestos. Esta vez pillaron a L.G.M., a quien vieron asomarse al balcón de la casa de su expareja, de la que tenía una orden de alejamiento. Luego bajaba a la calle y «daba la mano» al cliente. Le delató su olor a porro y lo detuvieron. Afronta 5 años de prisión.

El «olor» a porro delató al presunto vendedor del clan tras ir a acosar a su expareja a su casa