La calculadora de Verea

Este gallego natural de A Estrada creó una calculadora única en su época que se conserva en el Smithsonian Museum de Washington

.

Vigo

L a calculadora de Verea es un orgullo de los Estados Unidos. Su máquina multiplicadora se conserva como una joya en la compañía IBM en Nueva York. Y está expuesta en el Museo Nacional de la Historia de América, que regenta el prestigioso Instituto Smithsonian. Porque el gallego Ramón Verea figura en la historia mundial de la computación, como el primero que fue capaz de crear un instrumento que multiplicaba directamente, sin necesidad de hacer sumas sucesivas dándole vueltas a un manubrio.

La máquina de Verea, que patentó en 1878, no es poca cosa: pesaba 23 kilos y podía multiplicar y dividir números de nueve cifras, admitiendo hasta seis dígitos en el multiplicador y quince en el producto. Dicen las crónicas que el instrumento podía resolver 698.543.721 x 807.689 en veinte segundos, una velocidad sorprendente para su época.

A pesar de su celebridad posterior, Verea no ganó con su invento ni un céntimo ni un centavo; ni una peseta ni un dólar. Porque, como él mismo declaraba, ideó la máquina simplemente para demostrar que podía hacerlo. Que «un español podía inventar como un norteamericano». Que un hombre de la parroquia de Curantes, en el ayuntamiento de A Estrada, era capaz de situarse en la vanguardia mundial de la computación.

Porque el gallego Ramón Silvestre Verea Aguiar y García fue todo un personaje. Nació en A Estrada (Pontevedra) el 11 de diciembre de 1833 y falleció en Buenos Aires el 6 de febrero de 1899. Y su vida fue una sucesión de empresas en el periodismo, la literatura y la ingeniería.

Nuestro inventor aprovechó su modesta educación, con las primeras clases en la aldea a cargo de un tío cura.

En el año 1847, se trasladó a la ciudad de Santiago de Compostela, donde ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que fue un mal alumno, que suspendió casi todas las materias. Más tarde, probó en el seminario, que también abandonó, con 20 años. Y, finalmente, emigró a la isla de Cuba, buscando una oportunidad como maestro. Allí escribió dos novelas (La cruz de piedra y Una mujer con dos maridos) y dirigió el periódico El Progreso. Finalmente, en 1865, se trasladaría a Nueva York, donde años después inventó su máquina de multiplicar, que patentó el 10 de septiembre de 1878.

«La máquina de Verea fue una de las primeras que podían multiplicar un número por un dígito directamente», destaca hoy el Instituto Smithsonian sobre el invento, que describe su ingenioso sistema de prismas y cilindros. El modelo que conservan formaba parte de la colección de los Museos de las Artes Pacíficas en la ciudad de Nueva York. Cuando aquel museo cerró, fue donado al Smithsonian Institute.

El investigador Henrique Neira, en su Historia de la Informática en Galicia, destaca el invento el Verea por la novedad de que multiplica directamente, algo que se adelantó más de veinte años a la tecnología existente en su época.

Pero el creador estradense no sacó partido de su patente. Tras registrar su invento, se dedica al periodismo y a difundir sus ideas de librepensador. En 1880, adquiere la imprenta El Polígloto y, en 1884, funda El Progreso, publicación primero mensual y después quincenal, que tenía por objetivo divulgar los adelantos técnicos que se producían en el mundo en un momento en que Europa y América están fascinados con las nuevas tecnologías del tránsito entre el vapor y la electricidad.

Verea vivió luego en Guatemala, exiliado por enfrentarse a la política colonialista de los Estados Unidos. Y desde allí pasa a Buenos Aires en 1897, donde reeditó El Progreso… pero dos años más tarde moriría empobrecido en la capital argentina, donde está enterrado.

La máquina de Ramón Verea pervive como su gran aportación a la historia de la tecnología. Se conserva en los depósitos de la sede central de IBM, en White Plains, en Nueva York. Y también está expuesta como una alhaja en el Instituto Smithsonian. No está mal para un modesto joven nacido en A Estrada que soñó que podía competir con los grandes inventores del mundo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

La calculadora de Verea