Las lluvias llenan el embalse de Eiras

El de Zamáns está mitad de ocupación


vigo / la voz

Las lluvias registradas en el mes de diciembre en Vigo y su área metropolitana han contribuido a rebajar el nivel de alerta por sequía. Si los dos principales embalses que abastecen a la ciudad entraban en el último mes del año con una tendencia de pérdida de caudal alarmante hasta situarse por debajo del 40 % de ocupación, la llegada de las borrascas ha permitido dar un giro de 180 grados a la situación.

En la presa de Fornelos, tras el paso de la ciclogénesis Ana del pasado 10 de diciembre el volumen de agua embalsada se duplicó y con las incesantes precipitaciones de los últimos días las reservas han seguido creciendo hasta situarse en un 80 %, «prácticamente lleno», admiten desde la consellería de Medio Ambiente. Sin embargo y a pesar de las abundantes lluvias, el nivel de agua en esta presa se redujo ligeramente en comparación con la pasada semana. Pasando de los 18,37 hectómetros cúbicos de la medición del 26 de diciembre a los 17,91 de los registros del 1 de enero.

Por el contrario, las reservas de Zamáns siguen en un crecimiento continuo. A principios de diciembre estaban en un alarmante 34 % de ocupación, pero un mes más tarde las reservas de agua en esta presa que abastece a una pequeña parte de la ciudad de VIgo se sitúa cerca del 50 % con un volumen total de agua embalsada de un hectómetro cúbico.

A pesar de la recuperación, la sequía no ha desaparecido y las lluvias siguen siendo necesarias para rellenar los embalses gallegos de cara a los meses de verano que volverán a poner a prueba las reservas de agua en Galicia. La media de ocupación de los embalses autonómicos se sitúa en un 66,7 %

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