El guardés del Club Remo do Miño Tui Seta, que estuvo a punto de no participar, revalida su título continental
10 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Estuvo a punto de no acudir a la cita y su rendimiento era una incógnita incluso para él. Pero el guardés Damián Alonso, que defendía título, decidió liarse la manta a la cabeza y plantarse en Ámsterdam para luchar por su sexto campeonato de Europa de remoergómetro. Y se volvió a colgar el oro como ya había hecho en los años 2013, 2014, 2016 y 2017 -en el 2015 conquistó la plata-, porque esta competición, que se adelantó sobre la fecha prevista, era el Europeo correspondiente al 2018.
El cambio de fecha fue precisamente el principal motivo por el que la participación de Damián estuvo en el alambre. «No quise cambiar mucho mi planificación en función de esta prueba porque la prioridad es el Mundial, que se disputa en febrero. Por eso sabía que no iba a llegar al 100 % y dudé si ir o no», comenta. Pero al final le pudo la motivación de, por lo menos, luchar por defender el título, que era casi «una boligación». «Iba a probarme. No había entrenado suficiente como para saber dónde está mi límite en este momento, por lo que la idea era ir a probar suerte y ver qué pasa. En principio no esperaba verme entre los primeros», admite.
No olvida que el adelanto fue el mismo para todos, de manera que algunos remeros optaron por no ir y los que sí acudieron se encontraron con sus mismos inconvenientes. «El nivel no era muy alto, la prueba es que pude ganar con un tiempo mucho peor que en los años anteriores, muy lejos de lo que yo mismo acostumbro a hacer», revela. Ya cuando vio los inscritos tuvo la sensación de que la medalla podía estar a su alcance y según se fue desarrollando la prueba se vio capacitado para revalidar el oro.
Sin referencias de en qué momento de forma llegaba realmente y lo que podía llegar a aguantar, Damián salió a hacer su regata sin una idea preconcebida y expectante por ver cómo se desarrollaba. «Salí controlando, tratando de mantener el ritmo, y cuando me puse primero con una ventaja de 30 metros sobre el segundo no quise forzar para aumentar esa ventaja porque igual lo pagaba luego», analiza.
Se vio beneficiado por tener justo al lado a su mayor competidor, que fue segundo. «La máquina te da el dato de la distancia a la que está el siguiente, pero no de la fuerza con la que está remando. En cambio al tenerle al lado lo iba viendo y sabía que no necesitaba forzar», resume. A mitad de regata ya fue consciente de que tenía el triunfo en el bolsillo.
El objetivo del Mundial
Este triunfo de la fuerza de cara al Mundial, su verdadero objetivo. La cuarta plaza del año pasado, que se le juntó con otras circunstancias personales complejas, hizo que pasara un bache a nivel anímico. «Fueron momentos duros y se me hizo cuesta arriba. A veces te preguntas por qué sigues en esto y si merece la pena. Este título me da fuerza», dice. Ahora le queda buscar, como en cada edición, financiación.