Sin vigilancia cuando el fuego arrasó todo

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vazquez

Tres puestos de control forestal estaban vacíos cuando se originó el incendio que asoló el Galiñeiro

18 oct 2017 . Actualizado a las 11:35 h.

El incendio que el domingo acabó arrasando la Serra do Galiñeiro y toda la masa forestal de Camos y de Chandebrito comenzó de madrugada en un momento en el que no había ningún vigilante trabajando. Así lo constata Domingo González, vigilante de la Consellería de Medio Rural destinado en el puesto de control del alto del Galiñeiro, que afirma que durante los últimos años el servicio ha ido disminuyendo el número de vigilantes y de puestos de control.

Las tres casetas de observación que cubren los montes de la costa en el sur de la provincia estaban vacíos. No había personal ni en la garita de Espiño, ni en la del Galiñeiro ni en la de Burgueira. Esta situación obedece a que la plantilla de guardias forestales de la Consellería de Medio Rural no cubre las 24 horas del día y deja huecos sin servicio de control durante el horario nocturno y los domingos.

Es precisamente por la noche cuando aumenta el peligro de que un incendio avance sin control sin poderlo controlar a tiempo porque los vecinos están durmiendo y no se enteran. «Antes éramos cinco personas trabajando en esta caseta, pero ahora solo somos tres». El año pasado se jubiló un cuarto vigilante y su plaza no se ha cubierto. El vigilante añade además que no están operativas las casetas del monte Alba ni la de Mougás.

El fuego comenzó en Morgadáns pasadas las dos de la madrugada. El último vigilante se marchó del puesto del Galiñeiro a las doce y veinte de la madrugada, tras prolongar más de tres horas su jornada laboral.

«Lo perdimos todo, tardaremos 20 años en recuperarnos»

Un paisaje lunar predomina en la Serra do Galiñeiro donde antes crecían pinos, eucaliptos y frondosas. El incendio ha destruido toda la masa forestal de este enclave ecológico unido al parque natural del Monte Aloia. El presidente de la comunidad de montes, Antonio Covelo, señala que el paisaje tardará 20 años en recuperar el aspecto que tenía antes del pasado domingo. «El fuego avanzó muy rápido y se lo comió todo, teníamos 700 hectáreas de superficie arbolada», dice. La comunidad de montes de Vincios es afortunada porque sus ingresos no solo dependen de la venta de la madera, sino también del arrendamiento de las parcelas del polígono industrial. Pero hay otras entidades que se han quedado sin su fuente de recursos. «Ahora lo que queda es esperar si la Xunta hace una actuación para toda la zona quemada, que es inmensa», afirma.

«Os daños producidos na Serra do Galiñeiro son incalculables» 

El arqueólogo Xosé Lois Vilar, experto en patrimonio y toponimia de O Val Miñor, señaló ayer que las pérdidas para la comunidad de montes de Vincios por la destrucción de la masa forestal de la Serra do Galiñeiro son incalculables. Además el rico patrimonio que alberga este entorno natural también se verá seriamente comprometido. Los principales yacimientos arqueológicos se han visto afectados por el fuego. Entre ellos, se encuentra el conjunto Auga da Laxe, que es el petroglifo de armas más importante de Europa. Los restos arqueológicos resultaron barridos por el fuego y a lo largo de las próximas semanas habrá que realizar un seguimiento para ver la evolución de las rocas de granito porque podrían romperse por las altas temperaturas que alcanzaron, apunta Xosé Lois Vilar. Los daños comienzan a valorarse después del devastador incendio.

Con el cadáver calcinado de su cría

La Voz

Montes devastados, casas calcinadas, propiedades destruidas... Muestran un paisaje desolador especialmente duro para aquellas personas que lo han perdido todo en los incendios que asolaron Galicia.

Esta imagen resulta especialmente sobrecogedora al comprobar cómo esta perra lleva en la boca el cadáver calcinado de su cría tras el incendio forestal de Chandebrito, en Nigrán. No pudo protegerla de las llamas, pero buscó hasta encontrar sus restos, que reconoció pese a la acción del fuego.

Horror y desesperación en Chandebrito

 

 

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