El Concello limitará una parte de la playa de A Calzoa al acceso de perros para proteger las aves

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Las dunas de A Calzoa también serán protegidas para evitar que los perros las pisen

01 sep 2017 . Actualizado a las 13:42 h.

La recomendación del Concello para evitar la presencia de perros sueltos en la playa de A Calzoa, que será un arenal canino a partir del 10 de septiembre, para proteger a las aves que emplean esta franja costera como zona de descanso en sus migraciones sigue vigente. «Habrá un trocito de esa playa protegido, esa zona no será para perros, es fácil», explicó esta mañana el alcalde de Vigo, Abel Caballero. La restricción se centrará en el tramo más próximo a O Vao «y playa para perros en el resto», matizó.

«La cuestión es que en esta ciudad hay una enorme demanda de playa para perros y entonces ponemos unas suficientemente amplias para ellos, y una zona de al lado no será para perros», argumentó el regidor. Además, aseguró Caballero que «en verano en esas playas hay personas y las aves no van y en invierno esa playa no tendrá utilización de perros porque funciona de otra forma», dijo el alcalde.

Finalmente, pidió a los que se oponen a la designación de A Calzoa como playa para perros que «se vean las cosas con la óptoca positiva de construir. Hay que hacer una playa de perros y es compatible con una zona reservada», remató no sin antes puntualizar que «la fase de migración no es en verano, empieza empieza la migración a finales de septiembre», precisamente en el período en el que se habilitan estos los arenales de Foz y Calzoa que estarán operativos a partir del día 10 de este mes.

La concejala de Medio Ambiente, Chus Lago, añadió que también está prevista la protección de las dunas de la playa de A Calzoa para que los perros no las invadan y dañen el ecosistema

El propio Concello desaconseja los perros sueltos en la playa de A Calzoa

Un panel informativo advierte sobre la importante presencia de aves en la zona y prohíbe las mascotas y los ruidos

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Los perros todavía no han desembarcado en las que, a partir del 6 de septiembre, serán sus playas. Sin embargo, su huella ya se hace notar en los arenales de A Calzoa y Foz, los elegidos por el ayuntamiento para las mascotas, en forma de división de opiniones. Unos bañistas están en contra de que los canes puedan ir a la playa; a otros, les parece una idea estupenda. También los hay que les parece innecesario designar una playa exclusivamente para estos usos y algunos consideran que Foz y A Calzoa no son los lugares más adecuados.

Lo más llamativo es que en este último grupo podría incluirse también el Concello de Vigo. La misma institución que anunció a principios de semana estos dos arenales como playas caninas desaconsejaban hasta ese momento la presencia de perros sueltos en esta franja costera por el bienestar de aves acuáticas protegidas.

La prohibición sigue vigente y visible en los paneles informativos situados en uno de los miradores del paseo que bordea la playa de A Calzoa. Acompañando una señal de prohibido perros, puede leerse el siguiente mensaje: «Mascotas, especialmente los perros sueltos que molesten o corran detrás de las aves». Una restricción que se aplica a las playas de Fechiño, Fontaíña, Baluarte y A Calzoa. «El ruido que altere la naturaleza del espacio», tampoco está permitido, tal y como se especifica en el mismo panel.

Es la misma tesis que motivó las protestas de cuatro asociaciones ecologistas que temen por el porvenir de una decena de especies de aves, autóctonas y migratorias, que hacen uso de estos arenales para alimentarse o descansar y que también defendían desde el Concello de Vigo hasta la habilitación de una de ellas como playa para perros.

Además de la salud de los pájaros, a algunos bañistas les preocupa la limpieza de las playas y la calidad de las aguas cuando los perros tomen el control. «Que los lleven a Toralla, que trabaja más las corrientes», reclama Celso, un vecino de la parroquia de Coruxo contrario a la presencia de mascotas en las playas durante el verano. «Yo tuve perro mucho tiempo y no lo traía a la playa en verano porque son para las personas», argumenta.

«Claro que un perro molesta en una playa abarrotada, yo vivo en un edificio en el que muchos vecinos tenemos perro y todos estamos esperando a que baje el volumen de turistas y se vacíen las playas para sacar a los perros», rebate Paco Tapias apelando al sentido común para que perros y humanos puedan disfrutar del mar. «A partir de septiembre hay un bajón enorme en las playas y si el dueño es educado, el perro también lo es. No habría ningún problema, por lo que no es necesario una playa para perros, me parece un exceso de regulación», defiende Tapias.

Estreno anticipado

A falta de una semana para la puesta en funcionamiento de las dos playas caninas -todavía se desconoce cuál será el tercer arenal prometido por el Concello para este tramo final del verano-, Eugenia Pillado fue incapaz de soportar la espera y ayer disfrutó de un paseo por la arena de Foz y Calzoa con su bulldog francés, Mora. «Creí que ya se podían traer», excusó esta madrileña que acostumbra a veranear en Vigo. «Vi el anuncio de la playa para perros en la prensa, mañana [por hoy] me vuelvo a Madrid y creía que nos íbamos a quedar sin catar la playa», añadió Pillado que disfrutó de una mañana de playa con su mascota sin que ningún otro bañista se quejase por la presencia de Mora. «Yo siempre pensé que estas dos playas serían buenas para traer a los perros porque son muy familiares y tranquilas, aunque con un poco de civismo no haría falta una playa para perros», concluyó la madrileña.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, se reafirmó ayer en la elección de estas playas para el uso de los perros y restó importancia a las protestas de las asociaciones ecologistas porque ya tenía asumido que habría quejas.