La Universidad Politécnica de Madrid introducirá la maqueta en un túnel de viento tres días
22 abr 2017 . Actualizado a las 12:53 h.El Instituto Universitario de Microgravedad de la Universidad Politécnica de Madrid analizará la resistencia al viento de la cubierta que se está instalando en la rehabilitación del estadio de Balaídos. La decisión, anunciada ayer por el alcalde, se toma dos meses después de que la caída de la vieja cubierta de la grada de Río provocara la suspensión del partido del Celta con el Real Madrid y una gran polémica deportiva y ciudadana.
Según explicó Caballero, el objetivo es dar completa garantías a los trabajos que se realizan en el recinto. En cualquier caso, esta medida de precaución se adopta cuando ya está colocada la cubrición de la grada de Tribuna, aproximadamente una cuarta parte del total, pero antes de la de Río, que se afrontará en los próximos meses.
Para garantizar su seguridad, se utilizará una maqueta con la estructura completa del estadio, que será sometida a la simulación de diferentes vientos para comprobar su resistencia. «Se instalarán sensores en la cubierta, que simula exactamente la que coronará el estadio cuando se finalice, sometida a vientos a diferentes velocidades y direcciones, racheados y permanentes, una prueba que se alargará durante tres días», precisó.
De entrada, el gobierno local parte de la base de que la nueva cubierta ofrece completa garantía. Que no sufriera desperfecto alguno cuando se hundió una parte de la de Río por el temporal fue el argumento que ayer utilizó el regidor para justificar este convencimiento.
Caballero aprovechó estas pruebas «en el gran túnel de viento de España» para confirmar que los trabajos en la grada de Río siguen adelante y sin retrasos, algo que la oposición popular ha puesto en duda en varias ocasiones. Recalcó que hay obreros en el estadio y que se desarrolla sin incidencias.
La reforma de la grada de Río tiene un coste ligeramente superior a los 5 millones de euros, una cantidad similar a la que invirtió el Concello en la de Tribuna. A esta cantidad es preciso añadir el dinero utilizado a comienzos del 2015 para sanear sus estructuras, que se encontraban muy dañadas, que fue la parte de la obra que financió el Celta y su coste se estima en casi dos millones de euros.
La ejecución de una obra tan compleja mientras se utiliza el estadio ha generado diversos problemas. La polémica se incrementó en los últimos meses tras la decisión del Celta de construir su estadio en un municipio de la periferia de Vigo, lo que implicaría dejar de utilizar Balaídos. El alcalde se ha negado a valorar este anuncio aduciendo que no quiere afectar a la campaña deportiva del club. A la vez, insiste en que la rehabilitación del estadio sigue adelante.