El IEO jubila el «Cornide de Saavedra»

Construido en Vigo en 1972, fue durante décadas el buque insignia de la investigación marina


vigo / la voz

Cuarenta y cuatro años y más de 300 campañas de investigación después, al Cornide de Saavedra le ha llegado el día de la jubilación definitiva. Con tal motivo, el Instituto Español de Oceanografía, para el que tantos servicios ha realizado, ha organizado un acto de despedida. Será el viernes, en el muelle de Marín en el que lleva un tiempo atracado a la espera de destino.

Desde que en octubre del 2014 regresó de su última campaña, han sido varios los intentos de convertir al buque en pieza de museo, pero ninguno cuajó. En tiempo de recortes, nadie quiso hacerse cargo de los costes de mantenimiento que tiene un barco de estas características. Al final salió a subasta y por una cantidad que apenas ronda los 20.000 euros, ha encontrado comprador. «No sabemos cuál será su destino», afirma un portavoz del IEO.

Lo que sí se sabe es quién no faltará al acto de despedida, que se iniciará a las 11.30 horas, y contará su vinculación con el emblemático Cornide. Los encargados de la bienvenida serán el coordinador de flota del IEO, José Ignacio Díaz, la directora del Centro Oceanográfico de Vigo, Victoria Besada. También intervendrán Ernesto Alonso, uno de los capitanes que tuvo el buque, en representación de las tripulaciones; Javier Pereiro, en representación de los investigadores, y el director del Instituto, Eduardo Balguerías. La recogida de la campana y la placa del buque pondrán fin a 44 años de historia.

Construido en astilleros Freire, ha tenido siempre su base en Vigo. Con 66,7 metros de eslora es, con diferencia, el de mayor porte de la flota. A pesar de su avanzada edad, la exigua dotación de grandes y medianas unidades de exploración marina obligó a mantenerlo activo más allá de la edad recomendable. «Es un emblema dentro del Instituto. En él nos hemos criado y hemos crecido muchas generaciones de investigadores», afirma Victoria Besada, que añade que el Cornide de Saavedra supuso un antes y un después en el trabajo científico marino en España. 

Los efectos del «Prestige»

Con cuatro laboratorios a bordo y capacidad para albergar a más de 25 científicos además de la tripulación, uno de los muchos cometidos que se le encomendaron en su larga vida fue estudiar los efectos del fuel que vertió el Prestige. En aquella ocasión trabajaron de forma conjunta investigadores del Instituto Español de Oceanografía, de la Universidad de A Coruña y del Instituto Hidrográfico de Portugal. Recorrió toda la costa gallega para tomar muestras de la flora, la fauna y el sedimento marino. Su evaluación fue determinante para la posterior gestión de la tragedia medioambiental que supuso el vertido del petrolero.

El relevo del Cornide llegó en el 2012, con la entrega del Ángeles Alvariño, construido también en Vigo, en este caso en el astillero Armón, que también recibió el encargo de construir el Ramón Margalef, botado un año antes. Tanto uno como otro, auténticos laboratorios flotantes, tienen una eslora de 46 metros. Curiosamente, ambos partieron de Vigo la pasada semana, el primero a realizar una campaña de avistamiento de cetáceos, y el segundo a comprobar la contaminación de los fondos marinos.

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