En el 2002 se perdió una oportunidad histórica para recuperar esa parte del patrimonio de la ría tan importante como es la batalla de Rande. Sí, claro que se realizó la macroexposición del Museo do Mar de Galicia y se marearon algunos cuando se realizó la ofrenda floral en las aguas del estrecho. Pero se obvió la parte más cierta del tesoro de Rande. El único testigo que permanece.
Justo debajo del puente de la autopista AP-9 sigue el castillo de Rande. El mismo que trató de detener a la infantería de Marina holandesa en octubre de 1702. Allí sigue sin que nadie haya hecho nada para recuperar esta parte. Es más, molesta tanto que la empresa constructora del puente le endiñó sin piedad un pilar de lleno hace cuarenta años. Durante este tiempo solo se preocuparon por él los vecinos de la zona, empeñados en recuperar su historia y patrimonio.
Ahora, la ampliación del puente le devuelve a la actualidad y los arqueólogos tratan de delimitar su entorno. Es el momento para recuperarlo y ponerlo en valor. Los vecinos de Rande demostraron con el museo Meirande que con poco dinero, mucha ilusión e imaginación se pueden dignificar el patrimonio.
ESeguimos sin comprender que el tesoro de Rande está a la vista. Que Julio Verne se encargó de difundir su valor por todo el mundo. ¿Algo tendremos que poner de nuestra parte?
¿No hay una empresa que gana mucho dinero a costa de todos los automovilistas que emplean la autopista? Pues no estaría de más que algo revierta en el patrimonio histórico común. La ocasión es espléndida para que alguien haga algo por este Bien de Interés Cultural.