Primera licencia municipal para un edificio conforme al Plan Xeral de 1993

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

La construcción ha quedado bloqueada tras la anulación del PXOM del 2008 por parte del Tribunal Supremo

19 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Un edificio de cinco plantas en las proximidades del monte de O Castro recibió ayer licencia municipal conforme al Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) de 1993, única vía posible en la actualidad tras la anulación del Plan del 2008 por el Tribunal Supremo el pasado mes de noviembre. Desde entonces la concesión de licencias se ha reducido al mínimo y en ningún caso ha afectado a un edificio.

En estos tres meses la actividad en la Gerencia de Urbanismo es frenética, pero no precisamente por la concesión de licencias sino por los cientos de consultas de ciudadanos que han visto bloqueados sus proyectos. Junto a ello, desde este organismo municipal se ha puesto en marcha el proceso para la elaboración de un nuevo Plan Xeral.

En este contexto de crisis urbanística, llama la atención que un inmueble en tramitación haya tenido la fortuna de que la calificación urbanística del terreno donde se asienta sea compatible con la ya olvidada de 1993.

Doce viviendas

El inmueble en cuestión se levantará en la calle Nazario González Moxenas y contará con dos sótanos destinados a garaje, planta baja con local comercial, cinco plantas en altura más un ático con un total de 12 viviendas y una inversión superior al millón de euros. Se encuentra cerca de la calle Zaragoza, situada en suelo urbano del peri Hispanidade-Falda de O Castro, aprobado en 1988. Los titulares, una compañía inmobiliaria, solicitaron licencia en julio del año pasado, ampliando la documentación en el mes de noviembre. El día 30 de ese mes se conoció la anulación del Plan Xeral, por lo que dos semanas después aportaron planos con cambios para adaptarse a la normativa vigente.

Esta no es otra que el Plan de 1993 que a estas alturas nadie sospechaba que pudiera recobrar su vigencia. Fue un planeamiento polémico elaborado a toda velocidad tras la anulación del Plan de 1990. Pese al consenso político con el que salió adelante, de inmediato se empezó a gestionar su sustitución. Se planteó a partir de 1995, pero no fue hasta el año 2000 cuando se puso en marcha el proceso. Aunque había acuerdo en llevarlo a cabo, tuvieron que transcurrir ocho años hasta que pudo entrar en vigor.

Sin plazos

La herencia de 60.000 alegaciones durante la fase de exposición pública fueron docenas de recursos judiciales que el Concello fue ganando de manera sistemática. Sin embargo, siete años después de su aprobación saltó la sorpresa y el Tribunal Supremo lo tumbó por no contar con la evaluación ambiental estratégica, un documento que el Concello no quiso hacer, tarea de la que le dispensó la Xunta.

La decisión de los jueces ha resultado catastrófica para la ciudad, que ahora tardará años en contar con un nuevo Plan Xeral con todas las bendiciones ambientales. El Concello y la Xunta han comenzado los trabajos, pero nadie se atreve a dar plazos pese a que se trabaja de manera coordinada.

Docenas de proyectos bloqueados por no ajustarse a la nueva legalidad

Familias que vendieron su piso para adquirir una parcela donde construir la vivienda de sus sueños. Para vivir mientras la construían alquilaron un piso de forma temporal, encargando el proyecto y tramitando la licencia municipal. Para evitarse sorpresas, en Urbanismo habían confirmado que el terreno permitía construir la casa que deseaban levantar. En medio de este proceso, el Supremo anuló el Plan Xeral y el proyecto se desmoronó.

Casos como este han salido a la luz desde el pasado 30 de noviembre, pero los funcionarios municipales no tienen nada que ofrecerles. Hay días que han pasado 100 personas con historias como esta, que lo único que conseguían era la devolución de las tasas pagadas, un dinero que poco les consuela. Algunos de los afectados están molestos con el gobierno local: consideran que se preocupa de los grandes proyectos, caso de Citroën o la estación del AVE, mientras se desentiendo de los que afectan a particulares.

Concello y Xunta trabajan de manera conjunta para resolver la crisis con otro planeamiento

La comisión de seguimiento que encabezan la concejala de Urbanismo, María José Caride, y la secretaria xeral de Urbanismo, Encarnación Rivas, mantuvo ayer su segunda reunión para encarrilar la redacción del Plan Xeral que devuelva la ciudad a la senda de la normalidad urbanística. En esta reunión, según informó la Xunta, se avanzó en la recopilación de la documentación necesaria para empezar la elaboración del planeamiento, un trabajo que corresponde en exclusiva al Concello.

De momento, el Instituto de Estudos do Territorio, dependiente de la Xunta, ya entregó el pasado día 9 la documentación solicitada relativa a aguas, infraestructuras, patrimonio, protección de la naturaleza y paisaje. Faltan otros informes con los que el Concello redactará el primer borrador del nuevo Plan Xeral y el documento inicial estratégico con el que comenzará la tramitación ambiental.

El gobierno municipal lleva esta labor con discreción absoluta. Tanta, que la concejala Caride todavía no ha dado explicación alguna ante los medios de comunicación sobre la situación creada, lo que posiblemente tenga que ver con el hecho de que fue la conselleira de Política Territorial que eximió al Concello en los años 2007/08 de elaborar la evaluación ambiental estratégica, una decisión fatal que a la postre ha dejado a la ciudad sin Plan Xeral. Y el único portavoz existente, el propio alcalde, no ha querido aclarar siquiera si se contratará la redacción del PXOM a una consultora externa.