Cinco comunidades de propietarios de la calle Fermín Penzol piden una solución
13 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El abandono de un edificio antiguo que pertenece a la banca ha creado un problema sanitario en pleno centro de la ciudad. El bloque ocupa el número 3 de la calle Carral, a un paso de la Porta do Sol. Decenas de vecinos están afectados por los malos olores y la proliferación de ratas en todo el entorno por culpa de la falta de limpieza y mantenimiento del inmueble. El deterioro de la propiedad afecta a decenas de ciudadanos del entorno porque dispone de un patio interior que abarca toda la manzana. Residentes, trabajadores, empresarios y clientes de comercios deben aguantar a diario unos olores pestilentes y una humedad que se filtra a los edificios colindantes.
Los afectados han decidido movilizarse para reclamar al Ayuntamiento una solución, puesto que afirman que el problema sanitario va creciendo con el paso del tiempo y ya es hora de ponerle fin. Han entregado un escrito en el registro de la Praza do Rei solicitando a las autoridades municipales que ordenen una inspección de la zona y adopten las medidas oportunas para reclamar a los propietarios que adecenten esta construcción y la mantengan en buen estado para erradicar la falta de salubridad.
Los presidentes de cinco comunidades de propietarios de la calle Fermín Penzol manifiestan en la nota que el estado ruinoso y de abandono del inmueble durante muchos años ha superado todos los límites, perjudicando de manera continuada al resto del vecindario. Solicitan una actuación «inmediata» para acabar con una situación «que es insufrible y que hace imposible la convivencia».
Desprendimientos
Los residentes advierten además que el edificio sufre desprendimientos que causan daños a los edificios cercanos. Apuntan que la cubierta ya está hundida y su deterioro continúa a la intemperie, lo que es causa de la caída frecuente de cascotes que producen «daños continuos a los edificios, filtraciones de agua y olores insoportables que son un peligro para la salud». Los cimientos de madera se encuentran además en constante humedad y temen que podrían acabar cediendo con el paso del tiempo.
El inmueble consta de una planta baja que en su día se destinó al comercio y cuatro alturas. En otras épocas hubo okupas viviendo dentro, pero hoy en día se ha convertido en un lugar inhabitable. Los vecinos han averiguado por su cuenta que este bloque pertenece a tres bancos y a un conocido constructor de la ciudad, que nunca se han hecho cargo de su mantenimiento. La oficina de rehabilitación del Concello no tiene constancia de ninguna solicitud para su recuperación y puesta en valor.
«Esto nos perjudica a todos y alguien tiene que hacer algo»
Los residentes de la calle Fermín Penzol afirman que ya han llegado a una situación insostenible por el foco de insalubridad que supone el número 3 de la calle Carral. «Esto nos perjudica a todos, alguien tiene que hacer algo porque no podemos vivir así», afirma Néstor Torres, encargado del hotel Princesa. Gracias a un ventilador encendido durante el día, impiden que los olores se metan dentro de su establecimiento.
«Por la noche, cuando cerramos las puertas, es cuando se juntan los olores, que entran por donde están las bajantes», afirma este hostelero, que ha tenido que hacer obras en su establecimiento para protegerse. «Esto es como la película de Los Pájaros, pero en moscas, un horror». Así se expresa también Mar Vázquez, otra afectada, porque la falta de higiene atrae toda clase de bichos hacia las viviendas y despachos.
Los vecinos han visto ratas de grandes dimensiones y sufrido la visita de cucarachas y moscas. Dentro del inmueble abandonado hay además un palomar, que también es un gran foco de suciedad. «Cada vez esto va a peor», apunta también Ángela, una empresaria establecida en la zona.