Cuatro estampas poselectorales

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua LA TRAPALLADA

VIGO

Enfrente de la Redacción, en el nudo de Isaac Peral, coincidieron dos megacarteles electorales. A un lado Abel Caballero, al otro Elena Muñoz. Él a la izquierda, ella a la derecha. Bien pequeñito el logo del PSOE, bien grande el del PP. Enorme el nombre del archiconocido socialista, minúsculo el de la desconocidísima popular. Se puso Caballero contundente, en un incontestable presente de indicativo: «Seguen os feitos». Eligió Muñoz el inquietante infinitivo: «Facer. Traballar. Crecer.». Y pasó lo que pasó. Porque en una política tan cutremente adjetivada como esta, la clave está en la sintaxis. La sintaxis siempre es elocuente. Pero la del PP fue tan inconcreta como sus cuatro últimos años en la oposición. Así que nadie sabía si lo que querían decir era «Xa veremos o que facemos», «Non traballaremos moito» o «Crecerán os problemas». Al día siguiente de las elecciones, el cartel de Caballero desapareció. El de Elena Muñoz se quedó una semana más, como tratando de descifrar qué había pasado. Pensar. Entender. Callar.

Dice la Biblia que hay que dejar al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. En Vigo reina la confusión desde hace un par de semanas. Muchos altos funcionarios del Ayuntamiento, cuando hablan en privado, se refieren a Abel Caballero como Dios. Ahora, el regidor, con sus 17 concejales y su poder absoluto, se ha hecho plantar un miliario romano Santiago de Vigo, escrito en latín y con su nombre grabado. Tal vez el alcalde disipe la confusión reescribiendo la cita evangélica: «Dejad a Dios lo que es del césar».

4.700 vigueses depositaron una papeleta del partido Ciudadanos en la urna, aunque su candidato dimitió y su único acto de campaña fue en... Pontevedra. Ojo.

Llevaba muchos años el BNG trabajando duro para desaparecer en Vigo. Ahora lo ha logrado. El 24M ha sido todo un éxito.

angel.paniagua@lavoz.es