Rubén Pérez y sus dos concejales pedirán al Concello expedientes sobre contrataciones y si se los niegan movilizarán a la ciudadanía
25 may 2015 . Actualizado a las 01:49 h.Un momento histórico, un cambio sociológico. «Hay marea, hay marea», vitoreaban entre aplausos los simpatizantes fuera de la cafetería Cosmos, en la plaza da Princesa, frente a la sede de EU. En una pantalla, celebraban el éxito de las candidaturas unitarias de izquierda en A Coruña, Ferrol, Santiago, Barcelona o Zaragoza. «A ciudadanía premiou a unidade popular e a construcción de espazos unitarios de esquerda, isto forma parte da ruptura que vai vivir este país a final do ano», anticipó el líder de Marea de Vigo, Rubén Pérez, de 35 años. En las elecciones del 2011, se quedó a las puertas de lograr una concejalía pero ahora entra acompañado de Margarita López Barreiro y Xosé Lois Jácome Enríquez como la tercera fuerza municipal, «máis do que nos daban as enquisas». Lamentan la debacle de los nacionalistas, «que pagou a indefinición na oposición ao alcalde».
Rubén Pérez admitió que el escenario de mayoría absoluta del PSOE hará «difícil» la labor de la oposición en el Concello pero anunció que su oposición será «dura, contundente e implacable» contra el «rodillo e o cheque en branco» de Caballero. Atribuye el triunfo del socialista a los votantes de Podemos. «Caballero vai ser coma o xeneral Custer rodeado de indios», auguró.
Pero la oposición será difícil para que el pleno va a estar «capado» y que su uso será «arbitrario». Su idea es inspeccionar las cuentas del ayuntamiento y pedir los expedientes de contratación, todo a lo que un grupo municipal debe tener acceso. «Cando se nos negue ou se intente bloquear a acción institucional, acudiremos á mobilización e á sensibilización, buscaremos a maneira de presionar ou será imposible acceder á información. Imos ter un pé dentro e outro fóra do pleno, queremos saber como se está contratando, qué pasa coas contratacións de persoal e de familiares dos socialistas. Non houbo pudor coa obra pública, imos pedir unha auditoría no Concello», advirtió el líder de la nueva formación.
Teme que el alcalde reelegido use dos instrumentos «letais» para imponer su voluntad: la ley de las grandes ciudades, «que vamos a denunciar», y la reforma local del PP. «Isto reforzará a figura presidencialista do alcalde e en xunta de goberno se aprobarán moitas cousas. Poderá nomear concelleiros non electos, o que nos preocupa, e poderá prorrogar un ano un orzamento e o ano seguinte aprobalo en xunta de goberno sen que vaia a pleno ou facer políticas de tope de gasto sen que a oposición poda facer emendas. O pleno é onde se teñen que tomar as decisións, non na xunta de goberno».
Ve un escenario similar al de AGE en el 2012, expulsada de la mesa del Parlamento, por lo que hizo otro tipo de oposición. «Teremos que visualizado desde fóra porque a cidade vaise entregar a Vitrasa e Aqualia», auguró.
Marea de Vigo está nucleada en torno a EU-IU y Anova, un grupo escindido del BNG y liderado por Beiras. Podemos no quiso participar, como en otras ciudades.
La Marea supera con creces los resultados de EU-IU en el 2011 en Vigo, cuando obtuvo 6.588 votos y se quedó en la antesala, a menos de 700 votos de lograr un concejal. Obtuvieron el respaldo del 4,53 % de los votantes.
El crecimiento electoral se pudo atisbar en el 2011, en plena crisis económica, cuando triplicó los votos de las tres elecciones municipales anteriores. Es la primera vez desde 1995 en que aparece un grupo izquierdista en el Ayuntamiento. Entonces, Esquerda Galega perdió su representación.
Entre las promesas electorales de Marea de Vigo estaba rebajar a 2.300 euros brutos al mes el sueldo del alcalde, crear un código ético para los cargos públicos, evitar el transfuguismo, o expulsar a los imputados por corrupción. Propuso rescatar el servicio de bus y la gestión del agua, no subvencionar las actividades religiosas ni asistir a procesiones, y obligar a pagar hasta el doble de IBI por pisos vacíos.