Sanidade alarga el vacío de poder del Chuvi con el nuevo hospital a punto

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vazquez

Tras forzar el cese del gerente y anunciar el relevo para ayer, el Sergas le pide que se quede al menos hasta el lunes. En una semana acaban las obras

17 abr 2015 . Actualizado a las 09:31 h.

El martes de esta semana, el gerente del área sanitaria, Mario González, transmitió a los jefes de servicio del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo que abandona su cargo. El jueves, dijo, sería su último día. Pero el jueves fue ayer y esta mañana González sigue estando al frente de los hospitales públicos y centros de salud del área.

Anoche, la Consellería de Sanidade no había organizado ningún acto para hoy. Los médicos tampoco tenían ninguna convocatoria. Como es viernes, salvo que esta mañana se produzca alguna sorpresa, el Chuvi seguirá con un gerente depuesto al menos hasta el lunes. De hecho, la consellería le pidió a Mario González que aguante hasta el lunes. En principio.

La situación no es anecdótica. Como recordó la propia conselleira de Sanidade anteayer en el Parlamento, el día 24, que es el próximo viernes, concluyen las obras del nuevo hospital de Beade. Pero el plan de traslado tiene aún muchos flecos abiertos. En julio debe celebrarse la primera consulta médica en el nuevo hospital, si todo sigue el cronograma previsto, pero los equipos médicos y de enfermería están sin organizar. Gran parte del personal no sabe todavía dónde realizará su trabajo a partir de ahora. Y no hay una cabeza visible que pilote todo este proceso.

Los jefes de servicio ya han trasladado su malestar y su inquietud por la falta de información en torno al proyecto. «Es la última vez que todos nosotros vamos a vivir un cambio de hospital y no sabemos nada de cómo está organizado», se queja un jefe de servicio. La conselleira se ha comprometido a recibirlos.

Pero el nerviosismo no acaba ahí. En enfermería también es patente. Esta semana se celebró una reunión con los mandos intermedios de enfermería y la directora de esa área. «Es la única vez que nos han dado algo de información, pero muchos todavía no sabemos ni siquiera dónde va a estar nuestro puesto de trabajo», señala una supervisora de enfermería.

Ya no solo eso. El personal tampoco conoce cómo se planificarán las obras que se deben acometer en el Hospital Meixoeiro, que debe albergar el laboratorio central del área sanitaria y convertirse en un centro para ingresos de medicina interna y para cirugía programada. Tampoco sabe cómo se trasladará el Rebullón al Nicolás Peña.

Los hospitales siguen funcionando, porque la sanidad no cierra nunca. Pero hay muchas cosas que dependen de la dirección y los trabajadores del hospital temen que los pactos alcanzados con esta se queden en nada. Un gerente depuesto sigue teniendo firma, pero nadie acude a negociar con él. Así que la situación es de semiparálisis.

Mario González fue el fichaje de la Consellería de Sanidade para liderar el traslado de los hospitales Xeral y Meixoeiro al nuevo hospital. Previamente, ya Francisco Soriano, que llegó a la gerencia cuando Feijoo accedió al Gobierno gallego, tenía ese cometido. Ambos fueron cesados por Rocío Mosquera. En el caso de González, había manifestado su intención de marcharse -algo que ha planeado durante toda su gerencia- pero últimamente estaba dispuesto a completar el traslado a Beade. Sin embargo, la conselleira forzó su cese.

Precisamente el número dos de Francisco Soriano es el que suena con más fuerza en el complejo, por su conocimiento del proyecto del nuevo hospital y de la sanidad de Vigo. Se trata de Julio García Comesaña, que ahora ostenta una subdirección del Sergas.

Para la Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública, el cese del gerente «é un paso máis no caos de xestión do proceso de construción do novo hospital co financiamento privado».